
Doctor using smartphone to help a patient sitting in his office. Doctor talking on the phone.
Las personas con trastornos psiquiátricos que presentan síntomas aparentemente similares suelen responder de forma muy distinta al mismo tratamiento, lo que sugiere que existen procesos biológicos distintos que subyacen a cuadros clínicos similares. Investigadores han identificado un biomarcador inmunoinflamatorio específico en los principales trastornos psiquiátricos, que puede detectarse mediante imágenes cerebrales no invasivas. Los pacientes que presentaron esta firma cerebral mostraron inflamación sistémica y una peor respuesta a los tratamientos estándar.
Los hallazgos del nuevo estudio en Biological Psychiatry sientan las bases para un marco de diagnóstico aumentado mediante la biología en psiquiatría y detallan el potencial de las terapias de precisión antiinflamatorias guiadas por biomarcadores.
La neuroimagen vincula diversos mecanismos biológicos con las manifestaciones clínicas, proporcionando información convincente sobre los mecanismos neuronales que subyacen a la función cerebral implicada en las enfermedades psiquiátricas. Mediante la neuroimagen, se han identificado cada vez más correlatos neuronales compartidos en trastornos psiquiátricos importantes como la esquizofrenia, el trastorno depresivo mayor y el trastorno bipolar.
Si bien se han identificado subtipos dentro y entre diagnósticos psiquiátricos, sus fundamentos biológicos siguen siendo inciertos. Este estudio se propuso descubrir estos “biotipos” ocultos, centrándose especialmente en la inflamación cerebral, un mecanismo que se cree que desencadena la enfermedad en un subgrupo de pacientes, pero que es difícil de medir directamente en el cerebro vivo.
La investigación se llevó a cabo en dos cohortes independientes. En la primera etapa, se combinaron escáneres de conectividad cerebral con datos moleculares sanguíneos (metilación del ADN) para identificar un patrón de red cerebral vinculado a la disfunción del sistema inmunitario. En la segunda etapa longitudinal, los investigadores validaron que los pacientes con este marcador cerebral presentaban índices de inflamación sanguínea más elevados (como la proporción de neutrófilos a linfocitos) y mostraron una menor mejoría con los tratamientos convencionales durante la hospitalización.
Este estudio conecta la imagenología cerebral con la inmunología molecular al vincular directamente un patrón de conectividad cerebral medible con una vía inmunoinflamatoria que trasciende los límites diagnósticos tradicionales. La psiquiatría avanza hacia una medicina de precisión con base biológica, y los tratamientos antiinflamatorios emergen como nuevas intervenciones prometedoras. Estos hallazgos proporcionan el biomarcador necesario para encontrar la terapia adecuada para el paciente adecuado.