La 2 emitió ayer un documental acerca de los payasos de hospitales en la que hace una breve incursión en el trabajo de estos profesionales en enfermedades mentales. Un equipo de payasos trabaja habitualmente en la Unidad de Psiquiatría de niños y adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid que tienen entre 12 y 17 años y cuyos pacientes tienen ingresos breves en periodos de crisis. Es una unidad de referencia porque tratan de que toda la unidad se acerque al ambiente que viven fuera del Hospital. La terapia de los payasos trata de normalizar una situación para que los pacientes pierdan los miedos, pierdan la contención y sean capaces de compartir cosas que quizás sentados en un despacho en una terapia individual no se atreverían.
Es una profesión difícil y poco reconocida pero gracias a ellos hasta en los momentos de angustia se abre un espacio para la alegría y el buen humor. Han aprendido sobre psicología infantil y también ayudan a superar algunos momentos críticos como el duelo, saber que significa la pérdida, la despedida para cuando están los padres, las madres allí, saber cómo se ha de intervenir. Los payasos intervienen no solo con niños, también con adultos y personas afectadas por Daño Cerebral. No sólo con enfermedades físicas también con trastornos mentales, y está probado que se consigue mejorar el tratamiento.
La risa es sin duda una gran terapia, pero es igual de importante la principal labor del payaso que es la de acompañar, incluso en los momentos de tristeza o despedida, desde el silencio y el respeto.