
La psicosis es un trastorno psiquiátrico que, por norma general, la padecen los adultos. Se considera un trastorno mental poco común, aunque grave, en niños y adolescentes, que se caracteriza por la interpretación de la realidad de manera anormal. Puede provocar una combinación de alucinaciones, ideas delirantes y trastornos graves en el pensamiento y el comportamiento del niño.
En el reciente Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5, las psicosis se recogen dentro de la categoría del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
Se considera que entre el 0,1% y el 1% de los menores de 10 años sufren este trastorno. Se desconoce la causa de la psicosis de inicio temprano, pero se considera que se desarrolla de la misma manera en que se desarrolla en los adultos: factores genéticos, hereditarios, físicos (pueden presentar diferencias en la estructura y la función cerebral) y ambientales.
Pero sí existen algunas diferencias de este tipo de casos con respecto a los que se desarrollan en la etapa adulta, como es el caso de los síntomas.
Es esencial estar atentos a cualquier signo de psicosis de inicio precoz para poder recibir ayuda terapéutica temprana. Cuanto antes se trate, mejor será el pronóstico. Alguno de los síntomas que puede presentar son:
Además de acudir a un especialista para que valore el caso y pueda recibir el tratamiento oportuno en lo que respecta a habilidades sociales, rehabilitación profesional y apoyo psicológico y educativo, los padres tienen un papel esencial y pueden colaborar en ciertos aspectos:
Algunos estudios ponen de manifiesto la importancia que tiene el ámbito familiar en el tratamiento de la psicosis infantil.
El Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) elaboró dos guías con el objetivo de ayudar a afrontar el abordaje temprano de la psicosis infantil a pacientes y familiares: ‘Guía clínica y terapéutica para primeros episodios psicóticos en la infancia y adolescencia’ y ‘Guía para adolescentes y familias que quieren entender y afrontar la psicosis’.
El abordaje terapéutico precoz reduce significativamente las consecuencias y el sufrimiento tanto del niño como de la familia.