
Las personas que han sufrido un primer episodio de psicosis tienen un riesgo elevado de desarrollar a corto plazo patología hepática, en concreto esteatosis hepática (también conocida como enfermedad del hígado graso). Así lo concluye un estudio colaborativo liderado por investigadores del área de Salud Mental del CIBER (CIBERSAM) en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla – Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), y del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del CIBER (CIBEREHD) en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla – Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), que publica la revista Schizophrenia Research.
Para ello, en esta investigación se analizaron datos de 160 personas que habían sufrido un primer episodio de psicosis comparándolos con 66 individuos sin patología mental, como grupo control. En estos pacientes, se evaluaron a lo largo de 3 años los cambios a nivel metabólico y hepático, a través del índice de hígado graso (FLI).
Según los investigadores, los pacientes que sufren un primer episodio de psicosis tienen un mayor riesgo de presentar aumento de peso y alteraciones metabólicas como diabetes, dislipemias, o síndrome metabólico. El estudio encontró que, dentro de los 3 primeros años desde el debut de su primer episodio psicótico, hasta una quinta parte de los pacientes (21,9%) desarrollaron hígado graso.
Además, la presencia de hígado graso se asoció con una peor evolución en los parámetros metabólicos, y con la aparición de Síndrome Metabólico e hipertensión arterial en los pacientes con este trastorno de salud mental.
Para los investigadores, gracias a esta investigación hay una mayor evidencia de la asociación entre la psicosis y la afectación hepática, lo cual enfatiza la importancia de incluir en la práctica habitual acciones encaminadas a la detección temprana de patología metabólica así como de patología hepática (esteatosis hepática) en los pacientes con un primer episodio de psicosis.