
Al igual que en muchos aspectos de la vida cotidiana, los roles de género también influyen en las enfermedades mentales y en las adicciones. Mujeres y hombres necesitan un tratamiento psicoterapéutico diferente. Esto es lo que se trató en la mesa-debate del II Congreso/I Encuentro Latinoamericano sobre La incorporación de la perspectiva de género al Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME).
En este encuentro se hizo hincapié en las diferencias que presentan las mujeres a la hora de enfrentarse a una enfermedad mental o a una adicción, por el simple hecho de ser mujeres. Tras poner de manifiesto que las adicciones en la mujer están relacionadas en buena parte con la estructura político-social y familiar, explicó que la “estigmatización por el consumo de sustancias es mayor para la mujer que para el hombre, porque pone en duda la competencia en su rol como mujer, madre o pareja”. La estigmatización social que sufre este género contribuye de manera directa a que el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades deba estar personalizado. Actualmente, el nivel de exigencia al que se enfrentan obliga a incluir la perspectiva de género en los programas de prevención, detección y tratamiento.
Esta mesa redonda estuvo compuesta por las doctoras, Mª del Mar Sánchez, responsable del PAIME en Castilla La Mancha, Mª Dolores Braquehais, jefa Clínica de la Unidad Hospitalización del PAIME en Barcelona (PAIMM) y por el Dr. Miguel Lázaro, psiquiatra y presidente del sindicato médico SIMEBAL, como moderador. Las mujeres, según los estudios presentados en la mesa, tienen mayor prevalencia de patología dual y las médicas tienen mayor tendencia al suicidio que los médicos y que la población general femenina. Sin embargo, solicitan ayuda con menor problema que los hombres. Tradicionalmente las mujeres han sido educadas socialmente para expresar y comprender sus sentimientos, emociones y dolencias, mientras que a los hombres, de forma general, se les ha vetado, en parte, esa misma conducta. Una de las ideas que se sacaron en claro fue que la comprensión de la situación actual de la mujer en la sociedad y el respeto hacia ellas debe ser fundamental en los distintos tratamientos de estas enfermedades.