
Business concept. Mature bearded serious male company director sitting in office in front of dark-haired girl who came on job interview. Looking through papers, talking about work experience
Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las personas con problemas de salud mental son las más afectadas por el desempleo dentro del ámbito de la discapacidad. La tasa de empleo alcanzó en 2020 el 17,1%, lo que confirman la baja tasa de empleo entre las personas con problemas de salud mental: más del 80% de las personas con enfermedad mental no tienen empleo.
El estigma social sigue siendo una barrera a la hora de contratar a personas de este colectivo, en especial de las personas con trastorno mental grave, entre los que se incluye el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el trastorno límite de personalidad, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno depresivo mayor.
El reto de encontrar trabajo supone una dificultad en sí misma, pero, en el caso de una persona con problemas de salud mental es aún más difícil. Las empresas siguen presentando grandes reticencias a la hora de mantener contratadas a personas con estas patologías.
Cabe destacar la importancia del empleo como apoyo fundamental en la recuperación de la persona. El trabajo, tal y como exponen en el estudio ‘La integración laboral de las personas con trastorno mental grave’, genera amplios beneficios para las personas con este tipo de trastornos, ya que les hace sentir partícipe de la vida de una comunidad y les permite transformar su rol de enfermo por un rol de trabajador más normalizado.
Algunos estudios han demostrado que las personas con trastornos mentales que tienen empleo, en comparación con las personas sin empleo, tuvieron mejores valores de recuperación subjetiva y de bienestar psicológico subjetivo.
¿Qué aporta el trabajo a nuestra salud mental?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trabajo ayuda a proteger la salud mental de las personas, ya que aporta los siguientes beneficios:
Para las personas con problemas de salud mental, el trabajo puede contribuir a la recuperación y a la inclusión en la sociedad, además de mejorar su confianza.
Para lograr la integración sociolaboral de estas personas es necesario el trabajo conjunto de profesionales sanitarios, familiares, empresarios y entidades gubernamentales. Actualmente, hay empresas que dirigen muy específicamente su Responsabilidad Social Corporativa (RSC) a la discapacidad intelectual, pero no ocurre lo mismo con personas con trastornos mentales.
Algunas de las medidas promovidas por la OMS serían:
La contribución en ayudar a mejorar la salud mental en el trabajo estableciendo un entorno propicio al cambio, es tarea de todos los componentes de la sociedad.