
El trastorno bipolar tiene un vínculo genético con al menos otras cuatro enfermedades mentales: el autismo, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la depresión mayor y la esquizofrenia. Dado que la depresión es parte del trastorno bipolar, no es sorprendente que la depresión pudiera estar relacionada así como la esquizofrenia, que muchos afectados de este trastorno acaban desarrollando. La genética es una de las principales causas de la enfermedad mental aunque también influyen las estructuras del cerebro, las condiciones ambientales (como el consumo de drogas), o vivir experiencias traumáticas.
El factor genético provoca que varios miembros de la familia puedan desarrollar enfermedades mentales de ahí la importancia de conocer cómo están relacionados los trastornos. Podemos heredar algunas de las enfermedades mencionadas anteriormente si nuestros antepasados han tenido estos trastornos aunque no significa que vayamos a tener exactamente el mismo, podría ser uno de los otros cuatro. Y por supuesto aunque tengamos ese gen familiar y seamos más propensos no significa que vayamos a desarrollar una enfermedad mental. Los factores de estrés son igual de importantes en la generación de estos trastornos. Algo ha de pasar para que se active el gen heredado y desemboque en un trastorno mental.
Aunque se desconocen los mecanismos que vinculan una enfermedad con otra existen correlaciones entre las diferentes enfermedades. y cuáles pueden aparecer en otros miembros de la familia. El autismo y el TDAH son menos propensos a presentarse que los otros tres. Sin embargo se conoce que el TDAH está vinculado al trastorno bipolar en la infancia. Cuanto antes aparezcan los síntomas del TDAH, más posibilidades existen que desemboque en un trastorno bipolar. Los vínculos más fuertes entre enfermedades los encontramos entre la esquizofrenia y el trastorno bipolar, es decir, si alguien tiene esquizofrenia, el resto de miembros de una familia son más propensos a tener el trastorno bipolar que el trastorno depresivo mayor. Por otro lado, si alguien tiene un trastorno depresivo, sus hijos tienen más probabilidades de desarrollar TDAH que los hijos de otras personas que no padecen esta enfermedad. La esquizofrenia y el autismo tienen la vinculación más débil entre las diferentes enfermedades mentales. A pesar de esos descubrimientos no se conoce aún lo suficiente acerca del funcionamiento del cerebro y las causas concretas de las enfermedades mentales y aún queda un largo camino por recorrer.