Los niños son la población más vulnerable para los trastornos de la conducta y los problemas psicológicos en general, ya que no suelen percibir que tienen un problema y no buscan ayuda. Por ello es necesario que los padres y educadores presten atención a los síntomas que puedan presentar. Es muy importante diagnosticar lo antes posible a los niños, ya que si se presenta un trastorno a una edad temprana este puede cronificarse y perdurar toda la vida. ¿Cuáles son los más comunes?
- Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): es el trastorno más frecuente en niños y adolescentes, con una media de 6,8% de la población comprendida entre los 3 y 17 años. Es un trastorno bastante estable y suele disminuir con la edad, aunque en algunas ocasiones se agrava durante la adolescencia. Los síntomas que se observan más frecuentemente durante la adultez incluyen somnolencia, inatención, impulsividad y falta de organización. Los niños y adolescentes que sufren este trastorno tienen dificultades para prestar atención durante cierto tiempo al mismo estímulo. Este déficit les impide organizarse correctamente y llevar a cabo sus tareas diarias de forma eficiente, lo cual se refleja notablemente en el rendimiento escolar. Además, a menudo, el déficit de atención se presenta combinado con hiperactividad o impulsividad lo cual dificulta aún más la realización de sus tareas y repercute negativamente en su rendimiento escolar y su relación con los compañeros y profesores. Algunos de los signos que suelen observarse en los niños y adolescentes con TDAH son sobreactividad, inquietud, incapacidad para quedarse sentado, entrometimiento en las actividades de los demás e incapacidad para esperar.
- Trastornos de conducta: se estima que los sufren aproximadamente el 3,5% de los niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 3 y 17 años. Sin embargo, el número de casos aumenta notablemente en la población juvenil con antecedentes penales, en los cuales se estima que el porcentaje oscila entre el 23% y el 87%. Las personas que sufren algún trastorno disruptivo, del control de los impulsos y de la conducta se caracterizan por tener problemas en el autocontrol del comportamiento y las emociones. Estas conductas violan los derechos de los demás y, habitualmente, también las reglas o normas sociales. Dentro de la categoría de trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta se incluyen el trastorno negativista desafiante, el trastorno explosivo intermitente, el trastorno de conducta, el trastorno de la personalidad antisocial, la piromanía, la cleptomanía y otros trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta especificados y no especificados.
- Trastornos de ansiedad: este tipo de trastorno es sufrido por, aproximadamente, el 3% de la población con edades comprendidas entre los 3 y 17 años. Los trastornos de ansiedad más frecuentes en niños y adolescentes son el trastorno de ansiedad por separación y las fobias específicas. Este trastorno suele disminuir con la edad y desaparecer en la edad adulta. En cuanto a las fobias específicas, su prevalencia es del 5% en niños menores de 13 años y del 16% en adolescentes de 13 a 17 años. Este trastorno también suele disminuir a medida que pasa el tiempo. Los niños y adolescentes que sufren trastorno de ansiedad por separación siente miedo o ansiedad cuando tienen que separarse de una o varias personas con las que tienen especial confianza y apego. Por otro lado entre las fobias específicas existen las siguientes categorías: animales, entorno natural, sangre-inyecciones-heridas, situacional y otras circunstancias.
- Trastornos depresivos: la prevalencia de los trastornos depresivos en niños y adolescente de entre 3 y 17 años es del 2.1% aproximadamente. Los frecuentes en estas edades son el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, el trastorno depresivo mayor y el trastorno depresivo persistente o distímico. El trastorno de desregulación disruptiva se caracteriza por la presentación de una irritabilidad persistente y episodios de descontrol, como ataques de rabia, en niños con 12 años o menos. El trastorno depresivo persistente comienza normalmente en la infancia o la adolescencia y tiene un curso crónico, pudiendo prolongarse durante toda la vida. El trastorno depresivo mayor es el más conocido y estudiado dentro de este tipo de trastornos. Se caracteriza por la presencia de episodios de al menos 2 semanas de duración en los que la persona siente un cambio drástico en su estado de ánimo y su funcionamiento cognitivo que le impiden realizar las tareas diarias con normalidad, con signos como anhedonia, problemas para dormir o somnolencia o estado de ánimo irritable.
- Trastornos del Espectro Autista (TEA): la prevalencia de los Trastornos del Espectro Autista es de aproximadamente el 1.1% en la población con edad comprendidas entre los 3 y 17 años. Las características principales de este trastorno son el deterioro persistente de la comunicación social recíproca y la interacción social, en múltiples contextos, y la presencia de patrones de conducta, intereses o actividades restrictivos y repetitivos. Estos síntomas están presentes desde la primera infancia (suelen aparecer a partir de los 6 meses).
- Síndrome de Gilles de la Tourette: el síndrome de Gilles de la Tourette se presenta en el 0,2% de la población comprendida entre los 6 y los 17 años. Este trastorno suele iniciarse en la infancia temprana e ir desapareciendo con el tiempo y es un trastorno que se caracteriza por la presencia de tics motores o verbales, con movimientos o vocalizaciones súbitos, rápidos, recurrentes, no rítmicos y estereotipados. El síndrome de la Tourette se diferencia del resto de trastornos de tics en que las personas que lo sufren tienen tics motores y verbales mientras en el resto de trastornos las personas no tienen por qué sufrir tics verbales.