Un equipo investigador multidisciplinar de la UPV/EHU, del Hospital Universitario de Álava, Cibersam e Ibiomed ha utilizado los análisis de sangre para desarrollar un modelo que ayude a pronosticar si un brote psicótico puede evolucionar hacia una enfermedad mental. Para ello, se toma en cuenta la actividad enzimática registrada en la analítica clínica. Este método es sencillo, rápido, económico y, sobre todo, no invasivo. El brote psicótico es una alteración de la percepción de la realidad, traducida en alucinaciones o delirios, que puede ser el aviso de la existencia de una enfermedad mental como la esquizofrenia, un trastorno bipolar o una depresión mayor. Sin embargo, en ocasiones puede tratarse de un simple trastorno puntual ocasionado por un agente externo. Hasta el momento no se habían encontrados marcadores biológicos en sangre fiables que puedan predecir la existencia de la enfermedad y faciliten un diagnóstico temprano para ofrecer una alternativa terapéutica.
“Los síntomas de los brotes psicóticos están asociados a una alteración en la actividad de los neurotransmisores del cerebro y puede desembocar en una enfermedad mental tan grave como la esquizofrenia. Pero no todas las personas que sufran un brote de este tipo padecerán esquizofrenia. Nuestro modelo predictivo, basado en la técnica estadística de regresión lineal, busca mediante un análisis de sangre un reflejo de esa actividad cerebral en la actividad enzimática, y así poder mejorar el diagnóstico inicial y su evolución”, explica la investigadora de la UPV/EHU Ainhoa Fernández-Atucha. El estudio se realizó con 119 pacientes del Hospital Universitario de Álava ingresados entre 2009 y 2012. Tras el primer brote psicótico se les realizó un control clínico y analítico que se repitió al mes, a los tres meses y al año. De la investigación fueron excluidas las personas que sufrieron alucinaciones o delirios tras consumir drogas o sufrir un traumatismo cerebral grave.
La técnica desarrollada por el equipo investigador relaciona la actividad enzimática que tiene la persona en el momento del brote psicótico con los datos obtenidos en las escalas de valoración psiquiátricas a lo largo de un año de seguimiento. En concreto, se cruzó la información relativa a las enzimas del grupo de las peptidasas (APB, APN, DPP-IV, PEP y PSA) y los resultados obtenidos mediante la Escala de Evaluación de la Actividad Global (EEAG) y la Escala de Depresión de Hamilton (HDRS). El equipo investigador encontró que cuanto mayor era la actividad enzimática menor era la puntuación obtenida en las escalas de evaluación psiquiátricas referentes al estado general del paciente, y mayor en el caso de la escala que evalúa la presencia de síntomas depresivos. Es decir, estos resultados son indicadores de un mal pronóstico de la evolución global del paciente a corto plazo. “El aumento de la actividad de las enzimas parece implicar una modificación de la actividad neuronal”, apunta Fernández-Atucha. Además, haber encontrado marcadores biológicos en sangre que adelanten la evolución de un brote psicótico es importante porque “el equipo médico podría disponer de un método diagnóstico temprano para ofrecer una alternativa farmacológica y terapéutica adecuada”, explica la investigadora.