
A young woman is working at a computer at night, holding a cup of coffee in her hands, wants to sleep.
Muchos estudios han comprobado los últimos años que la enfermedad de Alzheimer puede tener un origen multifactorial, pero al final casi todos los factores posibles se relacionan con las famosas proteínas TAU. Investigadores del departamento de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Rensselaer (Estados Unidos) han encontrado un mecanismo que vincula la falta de sueño con la acumulación de proteínas asociadas al Alzheimer, lo cual es una señal de alarma para todas aquellas personas que tienen problemas o dificultades para conciliar el sueño.
En su estudio, publicado en PLOS Genetics, los investigadores analizaron el comportamiento de un tipo de macrófagos derivados de ratones modificados genéticamente con ritmos circadianos afectados. En situaciones normales, estas células se encargan de eliminar a las proteínas B-amiloides del sistema nervioso, lo cual es importante para mantener al sistema nervioso en buen funcionamiento, previniendo la aparición de enfermedades neurodegenerativas. La regulación de la concentración de estas proteínas igual viene orquestada por la cantidad de otra sustancia, los heparanos, en la superficie celular.
Sin embargo, los investigadores encontraron que a medida que se altera el reloj circadiano en las células, va disminuyendo la concentración de dichos heparanos en la superficie celular, sugiriendo que éstos y las células inmunitarias están bajo el control circadiano.
Lo resultados muestran que la interrupción de nuestros ritmos circadianos que controlan el comportamiento humano y la fisiología celular pueden provocar un aumento tanto en la tasa como en la gravedad de la enfermedad de Alzheimer.
Comprender estos mecanismos a profundidad, pueden ser clave para crear tratamientos encaminados a aliviar enfermedades no solo degenerativas, como el Alzheimer, sino también a trastornos mentales de importancia médica, como la depresión.