Expertos reunidos en las XVIII Jornadas Nacionales de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) describieron que hay personas que nacen con una mayor comorbilidad a la adicción, principalmente por factores biológicos y ambientales, incluyendo la vulnerabilidad genética. En el contexto de estas jornadas, José Martínez-Raga, psiquiatra del Hospital Universitario Dr. Peset, afirmó que “la presencia de otros trastornos psiquiátricos y, por lo tanto, la patología dual, aumenta la vulnerabilidad para desarrollar adicción a sustancias”. En este sentido, “hasta el 90%de los pacientes que acude a consulta por un trastorno adictivo presenta o ha presentado otro trastorno mental asociado y hasta el 75% que acude a una consulta de salud mental (por depresión, esquizofrenia, TDAH, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad…) tienen o han tenido también otro trastorno mental asociado”.
Los expertos en patología dual consideran que la creación de una red integrada de tratamiento podría mejorar el diagnóstico de este problema, ya que en la actualidad hay dos redes de tratamiento separadas. Por ello, Martínez Raga señala los pacientes que acuden a dispositivos de salud mental con frecuencia no son diagnosticados sobre su trastorno adictivo, de igual modo que los pacientes que van para ser tratados por su adicción no reciben habitualmente un tratamiento global para su patología dual. Alrededor de 15 millones de europeos son dependientes del alcohol y, tal y como apunta Pablo Vega, médico del Instituto de Adicciones, desde el punto de vista médico, la abstinencia ha dejado de ser el objetivo prioritario en la adicción del alcohol y el foco se centra más en el desarrollo de programas de consumo controlado. A pesar de que las mujeres están más protegidas biológica y culturalmente que los varones en el consumo de alcohol, en los últimos años ha habido un incremento significativo en mujeres adolescentes, sobre todo en forma de atracones de bebida.
Por sexos, las mujeres que tienen dependencia del alcohol presentan mayores tasas de ansiedad y trastornos afectivos, mientras que en el caso de los hombres suele ser por trastorno antisocial de la personalidad, trastorno de conducta y otras adicciones. En este sentido, el 72,4% de las mujeres que abusan del alcohol y el 86% de las dependientes del alcohol han presentado algún trastorno psiquiátrico o drogodependencia y en el caso de los varones, la prevalencia de trastorno psiquiátrico es de 56,8% para el abuso y 78,3% para la dependencia del alcohol. En cuanto al abordaje de la psicopatología y de la conducta adictiva, Vega indica que “es imprescindible el abordaje psicoterapéutico integral para ambas patologías y se deben plantear una serie de objetivos prioritarios para la intervención, como elaborar un programa terapéutico individualizado con objetivos realistas a corto y largo plazo, establecer y mantener la alianza terapéutica y/o favorecer el cumplimiento farmacológico y la adhesión terapéutica, entre otros aspectos”.
Por otro lado, diversos estudios confirman que la presencia de adicción a la comida se asocia con trastornos afectivos, estados de ánimo negativos, desregulación emocional, trastorno de la psicopatología alimentaria y baja autoestima. La predisposición genética podría incrementar el riesgo de desarrollo de trastorno por uso de sustancias y otros trastornos mentales como alteraciones en la alimentación. Sin embargo, Ignacio Basurte, psiquiatra del Hospital General Universitario Gregorio Marañón asegura que “no se han realizado estudios genéticos y de herencia familiar sobre una posible adicción a la comida”. Aunque hay alimentos que pueden generar conductas adictivas, la Sociedad Americana de Psiquiatría puntualiza que, a excepción de la cafeína, no existe suficiente evidencia científica para etiquetar cualquier alimento común, ingrediente, micronutriente, aditivo alimentario estándar o combinación de ingredientes como adictivo.