
Depressed and hopeless
La transferencia de adicciones, también conocida como sustitución o cross addiction, describe la aparición o intensificación de una conducta adictiva cuando otra deja de estar disponible, se reduce de forma considerable o se abandona. La idea resulta intuitiva: una persona que utilizaba una determinada conducta para regular el estrés, obtener placer o escapar de emociones desagradables podría recurrir a otra fuente de recompensa cuando pierde la primera. Sin embargo, la evidencia científica obliga a matizar esta explicación. No existe un diagnóstico clínico llamado “transferencia de adicciones” y los investigadores todavía discuten hasta qué punto se produce una sustitución directa entre comportamientos.
Uno de los contextos donde más se ha estudiado el fenómeno es la cirugía bariátrica. Algunos pacientes que antes de la intervención presentaban una relación problemática con la comida desarrollan posteriormente dificultades relacionadas con el alcohol u otras sustancias. El estudio “Prevalence of Alcohol Use Disorders Before and After Bariatric Surgery” analizó a 1.945 pacientes sometidos a cirugía bariátrica. La prevalencia de síntomas compatibles con un trastorno por consumo de alcohol pasó del 7,6 % antes de la operación al 7,3 % durante el primer año, pero aumentó hasta el 9,6 % en el segundo año. Los autores también observaron un riesgo superior entre quienes se habían sometido a un bypass gástrico Roux-en-Y.
Estos resultados han alimentado la hipótesis de que algunas personas reemplazan la comida por el alcohol, las drogas, el juego, las compras u otras actividades capaces de proporcionar una recompensa inmediata. Sin embargo, una revisión sobre los cambios en el consumo de alcohol después de la cirugía metabólica y bariátrica (“Changes in Alcohol Use after Metabolic and Bariatric Surgery: Predictors and Mechanisms”) señala varias dificultades para aceptar esta explicación como mecanismo general.
Por otra parte, las distintas técnicas quirúrgicas no parecen tener el mismo riesgo. Esto apunta hacia factores fisiológicos que van más allá de la conducta. El bypass gástrico puede modificar la velocidad con la que el organismo absorbe y metaboliza el alcohol, haciendo que la concentración de alcohol en sangre aumente de forma más rápida y pronunciada. Por tanto, parte del incremento observado después de determinadas intervenciones podría estar relacionado con cambios farmacocinéticos y neurobiológicos y no exclusivamente con la búsqueda consciente o inconsciente de una recompensa alternativa.
La investigación más reciente tampoco ofrece una imagen uniforme. El estudio “Bariatric Surgery and New-Onset Substance Use Disorders: A Systematic review and Meta-analysis” calculó una incidencia conjunta del 4,28 %. Entre los factores asociados aparecieron antecedentes de trastornos mentales y determinadas complicaciones relacionadas con la intervención. Estos resultados apoyan la existencia de un grupo especialmente vulnerable, pero también sugieren que resulta demasiado simplista explicar todos los casos mediante una transferencia directa desde la comida hacia otra sustancia.
Las diferentes adicciones comparten algunos mecanismos psicológicos y neurobiológicos. Sustancias como el alcohol o la nicotina y comportamientos como el juego pueden activar circuitos cerebrales relacionados con la motivación, el aprendizaje y la recompensa. Esto no significa que todas las adicciones funcionen de la misma manera, pero ayuda a explicar por qué una misma persona puede presentar varias conductas problemáticas a lo largo de su vida.
También interviene la regulación emocional. Comer, beber, comprar o jugar pueden funcionar como estrategias para reducir temporalmente ansiedad, aburrimiento, frustración o malestar. Si únicamente desaparece la conducta visible pero permanecen los factores que contribuían a mantenerla, existe la posibilidad de que la persona busque otra forma de obtener alivio.
La posibilidad de pasar de una sustancia o de la comida a comportamientos compulsivos resulta todavía más difícil de demostrar. El juego es uno de los ámbitos investigados. El estudio “Development of gambling disorder after bariatric surgery: a call for research“ planteó la existencia de casos compatibles con este fenómeno, especialmente entre personas que ya presentaban factores de vulnerabilidad.
Algo parecido ocurre con las compras, el sexo, el ejercicio, los videojuegos o el uso de Internet. Es posible que aparezcan comportamientos compulsivos después de abandonar otra conducta problemática, pero hablar automáticamente de transferencia puede ocultar explicaciones alternativas. Una predisposición previa a la impulsividad, determinados trastornos psiquiátricos, experiencias ambientales, vulnerabilidad genética, exposición a sustancias y dificultades para gestionar las emociones podrían aumentar simultáneamente el riesgo de desarrollar diferentes problemas.
Desde el punto de vista clínico, lo importante no es determinar si una adicción ha viajado literalmente de una conducta a otra, sino identificar los mecanismos que mantienen el comportamiento. Sustituir exclusivamente la conducta problemática sin abordar el estrés, la impulsividad, las dificultades emocionales o los patrones de búsqueda de recompensa puede dejar intactos algunos de los factores de riesgo.
Por este motivo, el seguimiento de personas con antecedentes de conductas adictivas debe prestar atención a la aparición de nuevos patrones de consumo o comportamientos compulsivos. Esto resulta especialmente relevante después de intervenciones que modifican de forma radical hábitos previamente utilizados para obtener placer o manejar emociones.
La transferencia de adicciones es, por tanto, una hipótesis útil para describir determinadas trayectorias, pero no una explicación demostrada para todos los casos. La evidencia disponible muestra que pueden aparecer nuevas adicciones después de abandonar o restringir otra conducta, aunque probablemente intervenga una combinación de vulnerabilidad previa, aprendizaje, regulación emocional, exposición ambiental y cambios biológicos. Comprender esos factores ofrece una base mucho más sólida para prevenir recaídas y detectar nuevos problemas antes de que se consoliden.