
En EE.UU. se ha producido un aumento de la mortalidad y la morbilidad durante la última década asociadas al uso no médico de los fármacos basados en opioides, que supone una verdadera epidemia en el país norteamericano. Los blancos no hispanos situados en la franja de edad que va de los 45 a los 54 años son los principales consumidores, y ha provocado casi medio millón de muertes en los últimos quince años, según los autores de un estudio que ha sido publicado en la revista PNAS. La investigación ha sido presentada por Wilson M. Compton, director adjunto del National Institute on Drug Abuse (NIDA), en el World Science Forum que se celebró la pasada semana en Budapest. Para Compton, “aunque todavía hay que determinar las causas de este incremento, lo cierto es que coincide en el tiempo con un mejor acceso y mal uso de medicamentos basados en opioides, el abuso de drogas y el alcohol, así como un aumento de los suicidios“.
Entre los años 1978 y 1998, la mortalidad de las personas de etnia caucásica en la franja de edad comprendida entre los 45 y los 54 años descendió un 2% de media anual en EE.UU., lo que concuerda con la tendencia en naciones ricas como Alemania, Francia, Canadá y Reino Unido. El cambio de tendencia invierte décadas de caída en las tasas de mortalidad, alcanzadas a través de una mejora de la atención médica y la salud pública en los EE.UU., así como en otros países desarrollados de todo el mundo. Después del año 1998, mientras que en el resto de países y grupos de población de EE.UU. la tasa se mantuvo estable, los blancos de mediana edad que no han llegado a completar la educación secundaria sufrían un aumento de mortalidad de medio punto cada año.
Según Compton “en términos absolutos estas cifras significan que 500.000 estadounidenses más han fallecido desde el año 1998, muertes que no se hubieran producido si la tendencia en este grupo de social y de edad se hubiera mantenido conforme a las cifras del resto de grupos sociales, así como de países de similar nivel de desarrollo”. La presentación de este informe coincide con la publicación de otro estudio -firmado por el propio Compton en la revista JAMA, según el cual se ha producido un aumento de la mortalidad y la morbilidad en EE UU durante la última década asociadas al uso no médico de los fármacos basados en opioides, que supone una verdadera epidemia en el país norteamericano. Este análisis viene a fortalecer una de la hipótesis sugerida en el estudio publicado en PNAS. “Estamos viendo cómo las adicciones, y particularmente aquellas relacionadas con los opioides, tienen una importancia fundamental en la mortalidad de la población. No se trata de dejar a las personas que necesitan de los opioides sin acceso a los medicamentos, pero los datos muestran que hace falta una mayor regulación que evite las sobredosis”, añade Compton.