
La adicción por las nuevas tecnologías es un tipo de trastorno mental que afecta a un número creciente de la población y que consiste en un uso compulsivo e incontrolable de móviles, Internet y de otras tecnologías destinadas a gestionar información y enviarla de un lugar a otro. Con este término se agrupa a un conjunto de adicciones que pueden ser tantas como nuevas aplicaciones y aparatos electrónicos aparecen. Las más comunes son la la dependencia a las redes sociales, a las aplicaciones de mensajería instantánea, así como a los videojuegos. Otras patologías menos habituales son la navegación por Internet durante horas sin objetivos concretos así como toda una serie de adicciones que ya existían pero que se han trasladado a los nuevos tiempos de la era de la información como la compra compulsiva online, la adicción a la pornografía en Internet o a los juegos de azar online. La nomofobia, el miedo a salir de casa sin el móvil, es otra de los trastornos de ansiedad generados en los últimos años por las nuevas tecnologías.
Aunque son trastornos que aparecen comúnmente en la adolescencia cada vez son más comunes en adultos. Cualquier actividad que provoca satisfacción en nuestra vida diaria, puede convertirse en conducta adictiva si se pierde el control sobre su uso. No hace falta tener una predisposición a la dependencia a las TIC, sino que inadvertidamente se puede pasar de forma progresiva del uso al abuso y a la dependencia. No hace falta ser experto para descubrir con la simple observación que determinadas conductas pueden ser indicadores de una posible adicción como los cambios en el comportamiento, la aislación o el abandono de las obligaciones.
Como en cualquier proceso adictivo, hay que seguir un tratamiento centrado en un cambio de hábitos y actitudes y en un control de los impulsos. Aprender a detectar, analizar, afrontar y manejar los deseos de consumo. Tratar aquellos síntomas, generalmente en la esfera psíquica, consecuentes a la abstinencia, como la ansiedad o un estado de ánimo deficitario. Conseguir una modificación de la conducta, de las prioridades y del estilo de vida. Aprender a resolver los conflictos interpersonales y afrontar la vida con unos valores personales apropiados. Desarrollar una autodisciplina para la consecución de nuevas metas y para evitar las recaídas. Reemplazar la conducta basada en lo que me gusta por lo que me conviene. La incorporación a terapias de grupo puede ser muy adecuada en estos trastornos.