
3D medical background with DNA strands
El trastorno bipolar es un trastorno de salud mental que se caracteriza por cambios bruscos de humor, con alternancia de períodos de depresión y episodios maníacos. Investigaciones previas sugieren que el trastorno bipolar tiene un fuerte componente genético y se encuentra entre los trastornos psiquiátricos con mayor probabilidad de ser hereditarios.
Para comprender mejor los factores genéticos que aumentan el riesgo de desarrollar este trastorno de salud mental, neurocientíficos y genetistas han llevado a cabo diversos estudios de asociación del genoma completo (GWAS). Estos estudios buscan identificar regiones específicas del genoma humano asociadas con un mayor riesgo de padecer trastorno bipolar, también conocidas como locus de riesgo bipolar.
Si bien trabajos anteriores han identificado muchas de estas regiones, los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) causales del trastorno son en gran medida desconocidos. Se trata, en esencia, de variantes genéticas que contribuyen principalmente al riesgo de trastorno bipolar, en lugar de ser meros marcadores del mismo.
Investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí y otros institutos realizaron recientemente un nuevo estudio para identificar los SNP que contribuyen directamente a un mayor riesgo de desarrollar este trastorno. Sus hallazgos, publicados en Nature Neuroscience, se obtuvieron mediante el análisis de grandes conjuntos de datos genéticos mediante diversas técnicas estadísticas y, en concreto, técnicas de mapeo preciso.
El objetivo principal de este reciente estudio fue identificar los SNP causales que probablemente contribuyen a un mayor riesgo de desarrollar trastorno bipolar, así como los genes con los que están vinculados. Los investigadores analizaron específicamente datos recopilados por el Consorcio de Genómica Psiquiátrica (PGC), una colaboración internacional a gran escala establecida en 2007 que recopila datos genéticos y médicos de miles de personas de ascendencia europea diagnosticadas con trastornos de salud mental, así como de personas sin ellos.
Posteriormente, integramos estos hallazgos con datos epigenómicos específicos de los tipos de células cerebrales y diversos loci de rasgos cuantitativos (QTL), para comprender cómo las variantes genéticas influyen en la expresión, el empalme o la metilación génica. Este enfoque combinado nos permitió priorizar las variantes genéticas con mayor probabilidad de contribuir al riesgo de trastorno bipolar y mapearlas con genes candidatos con mayor certeza.
Utilizando su metodología de mapeo preciso, los investigadores lograron delimitar las numerosas regiones genómicas identificadas en estudios previos, descubriendo finalmente 17 SNP con mayor probabilidad de estar asociados a un mayor riesgo de desarrollar el trastorno. Además, conectaron estos SNP con genes específicos que regulan el desarrollo cerebral y la comunicación neuronal.
Cabe destacar que tres genes también muestran una alta expresión en las células intestinales, lo que respalda una conexión genética entre el eje microbiota-intestino-cerebro y el trastorno bipolar. Asimismo, demostramos que la integración de los tamaños de los efectos del mapeo preciso en las puntuaciones de riesgo poligénico (PRS) mejoró su precisión predictiva, específicamente en diversos grupos ancestrales.
Los hallazgos profundizan la comprensión del trastorno bipolar y sus bases genéticas. Los investigadores esperan que su trabajo inspire nuevos estudios centrados en las variantes genéticas descubiertas. En el futuro, sus esfuerzos también podrían contribuir al desarrollo de intervenciones terapéuticas que tengan en cuenta el perfil genético único de cada paciente.