
Las células del cerebro de los pacientes con trastorno bipolar son más sensibles a los estímulos que las células cerebrales de otros individuos, según han descubierto investigadores del Instituto Salk, en La Jolla, California, Estados Unidos. El hallazgo, publicado este miércoles en la revista Nature, es uno de los primeros en mostrar a nivel celular cómo la enfermedad afecta al cerebro. Además, revela por qué algunos pacientes responden al tratamiento con litio, mientras que otros no obtienen beneficio. “Nuestro estudio es una validación importante de que las células de estos pacientes realmente son diferentes”, asegura Rusty Gage, profesor en el Laboratorio de Genética de Salk y autor principal del nuevo trabajo. Si el litio no funciona para paliar los severos cambios de humor de los pacientes, los médicos suelen aunar los planes de tratamiento con fármacos antipsicóticos, antidepresivos y estabilizadores del estado de ánimo, pero a menudo sólo funcionan para los cambios depresivos del trastorno bipolar o los eufóricos, pero no para ambos.
Para este estudio sobre la causa subyacente del trastorno bipolar, Gage y sus colegas recogieron células de la piel de seis pacientes bipolares, las reprogramaron para convertirse en células madre y luego hicieron que las células madre se tranformaran en neuronas, con el fin de comparar posteriormente esas neuronas con las de personas sanas. “Las neuronas se activan normalmente por un estímulo y responden. Sin embargo, las células que tuvimos de los seis pacientes eran mucho más sensibles y no era necesario activarlas muy fuertemente para ver una respuesta“, señala el primer autor de este trabajo e investigador postdoctoral, Jerome Mertens. Además, las mitocondrias en el interior de las células también eran más activas.
Como tres de los pacientes de los que se recogieron células habían respondido bien al litio y otros tres no habían visto beneficio del litio en sus cambios de humor, los investigadores probaron cómo las células de pacientes reaccionaban al litio. El equipo dejó algunas de las neuronas crecer en líquido que contenía litio y volvió a medir el grado de sensibilidad de las células. A pesar de que las neuronas de los dos grupos de pacientes parecían idénticas e igualmente sensibles en las primeras pruebas, se comportaron de manera diferente cuando se exponían al litio. Las células de los pacientes que se beneficiaron del tratamiento con litio mostraron un debilitamiento de la excitabilidad después de crecer en el litio pero las de los enfermos que no habían sido tratadas con el fármaco permanecieron hiperexcitables.
Los resultados todavía no explican por qué el litio funciona para algunos pacientes y no para otros, pero ofrece un punto de partida para investigar cuáles son las diferencias entre las células. Además, las neuronas bipolares también ofrecen una plataforma para formularse otras preguntas sobre el trastorno bipolar. “Ahora que tenemos neuronas que muestran diferencias en la excitabilidad, podemos utilizarlas para detectar medicamentos mejores -dice Mertens-. Por ejemplo, si un nuevo medicamento invierte la hiperexcitabilidad a nivel celular, es probable que trate el trastorno bipolar en los pacientes”, concluye el investigador.