
El trastorno bipolar afecta a millones de personas en todo el mundo pero por desgracia el diagnóstico del trastorno bipolar en los niños es muy complicado. Esto se debe en parte al hecho de que los niños y adolescentes a menudo experimentan cambios emocionales rápidos y cambios de humor como una parte general de su desarrollo, por lo que es difícil saber la diferencia entre el comportamiento normal y algo que debe ser considerado como un posible trastorno. Además, se ha de sumar el hecho de que muchos niños y adolescentes son diagnosticados con TDAH y que los síntomas de TDAH a menudo son similares a los del trastorno bipolar siendo así aún más difícil diagnosticar correctamente a los niños y adolescentes.
Las principales diferencias son que el trastorno bipolar afecta al estado de ánimo, mientras que el TDAH se dirige a la conducta y el lenguaje. El trastorno bipolar tiende a mostrar síntomas en episodios mientras que el TDAH sin embargo, provoca cambios de comportamiento que son constantes. Hay síntomas similares sin embargo como la irritabilidad, problemas con el habla, inquietud (incluso durante la noche) y desafíos a la autoridad.
El trastorno bipolar puede manifestar síntomas diferentes dependiendo de la edad del individuo. En las personas más jóvenes, esta enfermedad suele manifestarse ya sea a través de episodios maniacos o depresivos. La manía se produce cuando el individuo se obsesiona excesivamente con una cosa. Puede causar euforia e incluso parecer que esté bajo el hechizo de esta obsesión estando días sin dormir. También pueden empezar a hablar sin parar – sobre todo acerca de su obsesión – o mostrar una indiferencia por su propia seguridad personal. Los síntomas depresivos pueden incluir a su vez una pérdida de sueño o por contra dormir demasiado, cambios en el apetito, sentimientos de desesperanza o inutilidad, e incluso pensamientos suicidas. Es muy importante mantener una comunicación abierta con las personas que sufren de trastorno bipolar y buscar la opinión de un médico en el diagnóstico de manera que el tratamiento puede comenzar.
El TDAH se exhibe con síntomas como dificultad para permanecer sentado, dificultad para completar las tareas, y una falta general de foco en lo que se está realizando. Al igual que en el trastorno bipolar, también puede afectar el estado emocional de la persona. Los niños con TDAH pueden tener problemas para controlar sus emociones, a menudo teniendo arrebatos cuando están demasiado abrumados. Pueden tener problemas cuando tratan de socializar con otros niños porque interrumpen constantemente mientras otras persona están hablando y tienen problemas para esperar su turno en clase. Preguntar a médicos y responsables de las actividades escolares para conocer exactamente el comportamiento que tiene un niño para después consultarlo con profesionales es clave para que puedan ser diagnosticados correctamente y posteriormente tratados.