Un reciente estudio sobre el trastorno bipolar ha arrojado resultados que podrían cambiar el enfoque en su tratamiento. Se trata de la investigación más amplia realizada hasta la fecha, lo que abre nuevas posibilidades para mejorar el diagnóstico de esta enfermedad que afecta a 50 millones de personas en el mundo.
La Red Internacional de Investigadores Consorcio de Psiquiatría Genómica ha publicado en la revista ‘Nature’ un estudio genético de gran magnitud sobre la bipolaridad. Analizando datos de 158.000 pacientes a nivel global, los científicos han identificado 298 regiones genéticas vinculadas a la enfermedad, cuadruplicando los hallazgos previos. Un miembro del equipo de investigación explica que “a partir de estas 300 regiones, hemos logrado identificar con cierta precisión 36 genes que podrían desempeñar un papel clave en el desarrollo del trastorno”.
El estudio confirma que cuatro de cada cinco casos de bipolaridad tienen un origen genético. No obstante, esto no implica que los hijos de personas con el trastorno tengan un 80% de probabilidades de heredarlo. El 20% restante se debe a factores ambientales, entre ellos el entorno familiar y laboral, experiencias traumáticas en la infancia o hábitos como el consumo de drogas.
Otro aspecto clave de la investigación ha sido la identificación de diferencias genéticas entre los subtipos del trastorno. El tipo 1, caracterizado por episodios maníacos intensos, muestra una relación con la esquizofrenia. Por otro lado, el tipo 2, asociado a episodios depresivos, se vincula con la depresión y el TDAH. Además, el estudio sugiere que otros órganos, como el páncreas y el intestino, podrían influir en el desarrollo de la enfermedad, más allá del sistema nervioso central.
Este hallazgo podría allanar el camino hacia tratamientos personalizados y facilitar un diagnóstico más preciso. Uno de los principales desafíos para quienes padecen bipolaridad es la dificultad de obtener un diagnóstico temprano.
En España, el trastorno se diagnostica cuando se presenta el primer episodio de manía, lo que hace fundamental estar atento a las señales de alerta. Entre los síntomas más determinantes se encuentran la psicosis, la hiperactividad, los ataques de pánico y las conductas suicidas, que afectan la calidad de vida de un millón de personas en el país.