Los psiquiatras clasificamos las enfermedades y trastornos mentales en función de una serie de criterios. Este sistema permite que se puedan comparar los diagnósticos y se pueda proporcionar a los pacientes un nombre o una etiqueta, que si bien a veces puede comportar cierto estigma si se utiliza mal, bien utilizado es un sistema de control de calidad. El paciente puede contrastar con otro profesional si el diagnóstico que se ha hecho es el correcto y si el tratamiento está bien. Los psiquiatras lo que tenemos es un sistema de criterios diagnósticos que utilizamos y que permite aumentar la fiabilidad del diagnóstico, este sistema se llama actualmente DSM-5, del qual se ha editado una nueva edición y un poco por consenso entre profesionales de todo el mundo especialmente en EEUU se han verificado los criterios para el diagnóstico de forma que cualquier paciente que vaya a ver a un profesional, sabe que evaluará una serie de criterios y decidir en función de la historia clínica y la información disponible que tipo de patología, si existe, padece el paciente y cual seria el tratamiento más adecuado. En este sentido, la psiquiatría sigue avanzando