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Las personas con trastorno bipolar tienen niveles más bajos de ciertos ácidos grasos omega-3 en comparación con aquellos que no tienen esta enfermedad mental, de acuerdo con investigadores del Penn State College of Medicine y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. Los ácidos grasos son un área de importante de interés en el trastorno bipolar y la depresión debido a su importancia biológica en el cerebro. Los estudios previos han demostrado que los suplementos de ácido graso pueden ser útiles para la depresión unipolar, pero hasta el momento no se conocían datos en referencia al trastorno bipolar.
Los investigadores compararon los niveles de los ácidos grasos en 27 personas con trastorno bipolar y en 31 sujetos control sanos. Midieron los niveles de las diferentes formas de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y omega-6, recogieron información sobre el consumo de estos ácidos grasos y el uso de medicación y publicaron los resultados en la revista Bipolar Disorders. Los ácidos grasos libres son capaces de cruzar la barrera entre la sangre y el cerebro, mientras que los ácidos grasos unidos a las proteínas no lo son. En los sujetos de estudio con trastorno bipolar, la proporción del ácido graso omega-3 que circula libre llamado EPA fue menor que en las personas que no sufrían la enfermedad. “Esto significa que la disponibilidad de ácidos grasos omega-3 en el cuerpo es más baja en sujetos con este trastorno”, dijo la Dra. Erika Saunders, una de las autoras principales del estudio.
Los ácidos grasos omega-3 son un componente importante de las membranas celulares del cerebro para la comunicación entre las células. Aunque los investigadores encontraron niveles más bajos de omega-3 en pacientes con trastorno bipolar que se correlacionaron con síntomas, Saunders dijo que es demasiado pronto para aconsejar cambios en la dieta o recomendar los suplementos de omega-3. Los ácidos grasos Omega-3 están presentes en el pescado, aceites vegetales y frutos secos.
En el estudio no hubo diferencias importantes en los datos de consumo de ácidos grasos entre los pacientes con trastorno bipolar y los que no presentan la enfermedad. Los investigadores desconocen si es debido a que en la encuesta sólo se incluyeron determinados alimentos, que los participantes no podían recordar con exactitud lo que suelen comer o bien porque existan diferencias en cómo las personas sanas y las personas con trastorno bipolar convierten los ácidos grasos en el organismo. Los medicamentos que tratan el trastorno bipolar se sabe que afectan este proceso, pero no se ha encontrado asociación entre los niveles de ácidos grasos y el uso de los medicamentos con los que estaban tratados.
En la actualidad se está investigando si las modificaciones en la ingesta dietética de ácidos grasos podrían ser útiles en el trastorno bipolar. “Estamos buscando activamente el siguiente paso en esta línea de investigación para llegar al punto en que sepamos qué cambios en las dietas pueden ayudar a las personas con trastorno bipolar para que tengan otra opción más allá de los medicamentos que están disponibles actualmente“, asegura Saunders. Hasta el momento sin embargo en diversos ensayos no han aparecido beneficios en la administración de suplementos de omega-3 en el trastorno bipolar. “Creo que nuestro trabajo, junto con el de otros investigadores demuestra que esta es un área importante que debemos continuar estudiando”.