
La actriz Carrie Fisher conocida por su papel de la princesa Leia en la saga de películas de “Star Wars”, murió el pasado martes tras sentirse mal en un vuelo a los 60 años. Más allá de su carrera cinematográfica sus vida estuvo marcados por su lucha contra las adicciones y sus problemas de salud mental escribiendo varios libros, realizando una película y un espectáculo teatral.
En el libro “Wishful Drinking” (2009), Fisher relató abiertamente y sin pudor sus problemas con las drogas y con su enfermedad, un trastorno bipolar que le diagnosticaron cuando era una adolescente y que le costó mucho tiempo asumir y entender. “Se puede reconocer los síntomas de la mayoría de las enfermedades. Fiebre, dolor de estómago, frío…. Con la depresión maníaca es promiscuidad sexual, gastos excesivos y abuso de sustancias. ¡Y eso sonaba simplemente como un fantástico fin de semana en Las Vegas para mí!”, asegura la actriz en el libro. Durante años no supo controlarse, rechazaba los tratamientos que le proponían los médicos y actuaba por impulsos. Finalmente tras sufrir una sobredosis comenzó a acudir a Alcohólicos Anónimos que le ayudó a ver que había otras personas que tenían sus mismos problemas y que habían encontrado una manera de hablar de ellos encontrando así alivio.
La escritura fue la forma en la que la actriz pudo hacer frente a sus adicciones y a sus fantasmas: el del tremendo éxito de “Star Wars”, el de sus problemas mentales, y el de sus relaciones fallidas. Comenzó con su primera novela, “Postales desde el filo”, que publicó en 1987 y que era una historia claramente autobiográfica, aunque ficcionada. El guión que escribió para la película que posteriormente protagonizaron Meryl Streep y Shirley McLaine le valió una nominación a los BAFTA del cine británico y un reconocimiento mayor al conseguido como actriz. Continuó su particular terapia con “Wishful Drinking” y “Shockaholic” (2011) y la finalizó con “The Princess Diarist” (2016), en la que volvió a hablar de sus problemas.
Su valentía hablando abierta y honestamente acerca de su trastorno bipolar y sus adicciones y cómo logró superarlas ha dado una luz de esperanza a muchas personas mostrándoles que pueden alcanzar sus objetivos, incluso con una enfermedad mental tan grave como el trastorno bipolar. “Cuando alguien como Carrie Fisher habla sobre sus experiencias con una enfermedad mental, desmitifica dicha enfermedad”, asegura el Dr. Dean MacKinnon, profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. “Un testimonio como el suyo ha logrado que dé mucho menos miedo ir a ver a un psiquiatra por primera vez”, concluye MacKinnon.