
Un estudio reciente asegura que el temperamento y el comportamiento de los niños cuyas madres tienen trastorno bipolar puede determinar si ellos también sufrirán trastornos mentales cuando crezcan. La frustración, el autocontrol y las emociones negativas que experimentan esos niños, pueden ser indicadores de alerta, ya que tienen un mayor riesgo de padecer problemas de comportamiento con el tiempo.
“Examinar el temperamento y comportamiento en los niños de madres con trastorno bipolar representa una importante área de investigación”, dice Diana I. Simeonova, la investigadora principal del estudio y profesora del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory de Atlanta, en Estados Unidos. “Una mejor comprensión de las características tempranas de estos niños contribuye a aumentar su bienestar y a controlar la enfermedad mental en esta población de alto riesgo, lo que puede ayudar también al desarrollo de diferentes enfoques de intervención y prevención”.
En este estudio se utilizaron diferentes tests para evaluar el temperamento de 30 niños entre las edades de 18 a 36 meses cuyas madres tienen trastorno bipolar . Se pidió a las madres de los niños pequeños que evaluaran la frecuencia de los comportamientos relacionados con el temperamento que observaron durante las dos semanas anteriores en una escala de uno (nunca) a siete (siempre). Los datos de las evaluaciones de los padres indican que en esta población, los niños con poca capacidad de tolerar la frustración, el autocontrol y la capacidad para calmarse después de estar angustiado así como una alta frecuencia de emociones negativas podrían estar en un mayor riesgo de problemas emocionales y de comportamiento a lo largo del tiempo, y por tanto deben estar controlados.
“A principios del desarrollo de una enfermedad, los niños pequeños ya demuestran marcadores de rasgo de temperamento que pueden estar vinculados a la aparición de psicopatologías a medio o largo plazo y de problemas en el funcionamiento adaptativo”, escriben los investigadores. “Aunque se necesitan más estudios en esta área, creemos que con basándonos en el temperamento se puede realizar una intervención temprana y encontrar nuevos enfoques de prevención en niños de alto riesgo para evitar las enfermedades mentales”.