
Un estudio multicéntrico internacional del que informa Correo Farmacéutico y en el que participa Ana González Pinto, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, ha apreciado que, en las personas que habitan en lugares con cambios más bruscos de la luminosidad, el trastorno bipolar tiende a iniciarse a una edad más temprana. “Sabemos que en esta enfermedad confluyen factores familiares y ambientales. El hecho de que aparezca antes es un criterio de gravedad”, asegura la experta.
La investigación, que se ha efectuado gracias a una colaboración entre la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares y la NASA, que aporta los datos que obtiene a través de sus satélites sobre la exposición lumínica de cada zona de la Tierra, cuenta ya con 5.536 pacientes de 50 ciudades pertenecientes a 32 países de los seis continentes. La principal conclusión es que “el mayor incremento en horas de sol en primavera, que por lo tanto es más brusco, influye en que el trastorno bipolar aparezca antes“, resume la experta.
Ese patrón se ha observado en dos ciudades de Noruega, dos de Estados Unidos (Los Ángeles y Sacramento), Hermosillo (México) y Santiago de Chile. España se encuentra entre los países en los que el cambio de luminosidad es “relativamente suave”. Estos hallazgos pueden ayudar a diseñar terapias lumínicas para estos pacientes.