Un estudio liderado por el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) identificó una alteración epigenética relacionada con situaciones adversas en la infancia, como abusos físicos o maltrato emocional, y con la aparición del trastorno bipolar.
El avance logrado con este estudio, publicado en Molecular Psychiatry, radica en que en un futuro, gracias a un simple análisis de sangre al paciente con trastorno bipolar, se pueda determinar la gravedad de esta alteración en el gen DDR1 y que los tratamientos puedan ser “más personalizados y efectivos”.
Para llevarlo a cabo, los investigadores contaron con la participación de 128 personas adultas con diagnóstico de trastorno bipolar y 141 personas sin enfermedad mental a las que se les hizo un seguimiento con evaluaciones clínicas y psicológicas junto con el análisis de sangre.
Por su parte, el DDR1 es un gen que ejerce su función en una de las células más importantes del cerebro: los oligodendrocitos, encargados de recubrir las neuronas con mielina, una capa compuesta de lípidos que ayuda a que la información se transmita de forma más rápida y eficaz.
Estudios previos demostraron que entre el 60 y el 85% de los casos la aparición del trastorno bipolar -que se estima que padece un 2% de la población- se debe a factores genéticos, por lo que puede ser heredado, aunque existen otras variables, como las relacionadas con el medioambiente.