
Un nuevo estudio publicado en la revista Biological Psychiatry mediante imágenes de resonancia magnética (MRI) reporta un vínculo entre una menor activación funcional y un menor grosor cortical en el cerebro de los pacientes con trastorno bipolar. Las anomalías se encontraron también en pacientes que no experimentaban fases de depresión o manía, lo que sugiere que hay una base estructural para el alteramiento del procesamiento neuronal que puede ayudar a explicar por qué los déficits cognitivos persisten incluso durante los períodos en que el paciente está con un estado de ánimo normal.
El Dr. Cameron Carter, Editor de Biological Psychiatry, señaló que el estudio muestra una clara relación entre la estructura cerebral y la funcionalidad en los pacientes con trastorno bipolar. En un primer estudio evaluaron la relación entre la estructura del cerebro y la funcionalidad del paciente a partir de los datos recogidos mediante imágenes de resonancia magnética. El doctor Shantanu Joshi y sus colegas de la Universidad de California se centraron en las regiones del cerebro que juegan un papel en la desregulación del estado de ánimo. Se examinaron los cerebros de 45 pacientes con trastorno bipolar que se encontraban en una etapa de normalidad entre los episodios del estado de ánimo así como de 45 personas sin la enfermedad.
Durante la realización de una tarea destinada a accionar regiones específicas del cerebro, los pacientes veían reducida la activación de estas zonas cerebrales, en comparación con el grupo control, en dos regiones críticas para el control inhibitorio: la corteza frontal inferior y la corteza cingulada anterior. Los pacientes también vieron reducida la activación en la circunvolución frontal superior, una región importante para la planificación del motor y la toma de decisiones. Las resonancias magnéticas realizadas revelaron reducciones relacionadas con la enfermedad en el grosor cortical de las mismas regiones: la corteza frontal inferior, la corteza cingulada anterior, y la circunvolución frontal superior.
“Estas áreas del cerebro pueden ser la base de algunas de las dificultades cognitivas que experimentan los pacientes bipolares independientemente de su estado de ánimo”, comentó el Dr. Joshi. Hasta este estudio, los investigadores tenían poca información sobre las causas subyacentes de la actividad funcional anormal en el trastorno. Los resultados apoyan la idea de que al reducirse la activación en algunas regiones del cerebro responsables del control inhibitorio, aparecen los rasgos de impulsividad presentes en el trastorno bipolar. “Dado que estos cambios se observaron en pacientes en remisión se puede reflejar una vulnerabilidad relacionada con la fisiopatología de este trastorno del estado de ánimo tan frecuente, grave e incapacitante,” añadió Carter. Según el Dr. Joshi, el estudio tiene implicaciones potenciales para la búsqueda de biomarcadores para el diagnóstico y tratamiento del trastorno bipolar.