
Vivir sufriendo trastorno bipolar es realmente difícil. Incluso con los medicamentos y la psicoterapia, los síntomas de esta enfermedad mental no desaparecen completamente. ¿Que más se puede hacer entonces para tener una vida plena y feliz a pesar de esta condición crónica? La clave está en tratar de vivir el momento presente y aceptar todo lo que implica incluyendo los síntomas del trastorno bipolar. A través del concepto mindfulness se tiene consciencia plena de que se está viviendo en cada momento y se pueden dar pasos adelante en este sentido.
Se ha de cambiar la forma en que reaccionamos a la vida como consecuencia de una enfermedad mental. Aprender a ver al trastorno bipolar por lo que es, una desconexión entre neuronas que aunque suene confuso, es realmente muy simple. Es importante darse cuenta de que los síntomas no tienen por qué definir al paciente y si se observan desde la distancia y se es consciente por qué procesos se está pasando, no hay riesgo de que los síntomas absorban y anulen a la persona.
Para lograrlo hay que evitar autocompadecerse y luchar contra la enfermedad. Es algo fácil de decir pero difícil de hacer cuando la manía, la depresión y los pensamientos irracionales se adueñan del paciente. En estos momentos es importancia recordar que ningún ser humano es perfecto y que es importante quererse tal y como uno es. Cuando los pensamientos negativos aparecen se ha de intentar racionalizarlos siendo conscientes de que son únicamente un resultado de la enfermedad y de la desconexión entre neuronas. Aceptar estos pensamientos y tratar de seguir adelante, sin juzgarse a uno mismo.
Resistirse a los síntomas del trastorno bipolar provoca que éstos empeoren y se presenten con mayor frecuencia. Aceptar que van a aparecer, vivirlos y dejarlos pasar es la mejor forma de canalizarlos. A través de la meditación como rutina diaria logramos enfocar nuestros pensamientos hacia aquello a lo que realmente queremos prestar atención. Si se son conscientes de los síntomas y de los pensamientos que atraen se es capaz de manejarlos mejor. Con una rutina de 10 minutos diarios se puede empezar a vivir de una forma muy diferente la enfermedad.
Extracto de un artículo de William R. Marchand, psiquiatra y neurólogo. Profesor de psicología en la Universidad de Utah y Jefe de Psiquiatría del Centro Médico Wahlen en Salt Lake City, Utah.