
Child study at home . Girl sitting on a table. Kid in a class.
Un nuevo estudio sugiere que los niños con TDAH podrían exhibir un patrón distintivo y medible de actividad cerebral que podría reflejar diferencias en la eficiencia neuronal. Los investigadores se centran en la actividad electroencefalográfica aperiódica, proponiéndola como un marcador potencialmente más consistente que algunas mediciones de EEG comúnmente utilizadas. También informan que, en este estudio, el patrón cambió hacia una dirección más típica tras una intervención combinada de estimulación cerebral no invasiva y entrenamiento cognitivo, con cambios observados tras la finalización del programa.
Si bien los resultados son alentadores, deben interpretarse como preliminares: la replicación en muestras más grandes, vínculos más claros con el funcionamiento en la vida real y un seguimiento más prolongado serán importantes para determinar la fiabilidad y la relevancia práctica de estos hallazgos. En general, el trabajo contribuye a los esfuerzos en curso para desarrollar medidas objetivas basadas en el cerebro relevantes para el TDAH y explora enfoques no farmacológicos que podrían ayudar a rastrear y posiblemente influir en la actividad cerebral de los niños afectados.
El estudio, publicado en NeuroImage: Clinical, identificó un patrón distintivo de actividad cerebral en niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y demostró que puede modificarse mediante una intervención que combina estimulación cerebral no invasiva y entrenamiento cognitivo.
Los investigadores se centraron en una característica sutil pero potente de las señales cerebrales medidas mediante EEG, conocida como actividad aperiódica. A diferencia de los marcadores EEG tradicionales, que suelen producir resultados mixtos o inconsistentes en el TDAH, esta firma neuronal distinguió con fiabilidad a los niños con TDAH de sus compañeros con un desarrollo normal.
En la segunda fase, un subgrupo de niños con TDAH participó en un ensayo aleatorizado y controlado con placebo que combinó entrenamiento cognitivo con estimulación transcraneal con ruido aleatorio (tRNS), una forma indolora y no invasiva de estimulación cerebral eléctrica. Los investigadores se centraron en las regiones frontales del cerebro implicadas en la atención y el autocontrol.
Tras 10 sesiones, los niños que recibieron estimulación activa mostraron una reducción significativa de la señal cerebral atípica, junto con mejoras en el rendimiento en las tareas. Cabe destacar que algunos de los efectos neuronales persistieron tres semanas después de finalizada la intervención.
Esta investigación ayuda a conectar la fisiología cerebral, la función cognitiva y el tratamiento. Esta conexión es esencial si queremos avanzar hacia una atención más personalizada y eficaz.