
Las alteraciones del oído en los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no deben pasar desapercibidas porque pueden encontrarse dañadas como consecuencia del trastorno. De hecho, un nuevo estudio ha confirmado esa relación. Hallazgo que debería hacer incluir la revisión de ese sentido en los protocolos de atención a los menores diagnosticados de TDAH. Tales son las conclusiones del propio trabajo, elaborado por médicos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, de la Universidad Católica y del Centro Médico Ceril, y que ha sido publicado en Frontiers in Neurology.
Para dar con ello, partieron de una muestra de 26 niños, 13 de ellos con diagnóstico confirmado de TDAH con edades comprendidas entre los cinco y los diez años. El resto formó parte del grupo control y estuvo constituido por niños sanos. Los resultados dejaron ver diferencias significativas en el funcionamiento del sistema vestibular, que regula el equilibrio en el oído interno, en los niños afectos del trastorno. Entre otras pruebas, los autores recurrieron a la medida del potencial evocado miogénico, que consiste en calibrar la respuesta de las células del oído a una vibración inducida.
Al comparar al grupo de niños con TDAH con el control, se vio ausencia o, como mínimo, menor respuesta a la vibración en los menores diagnosticados, algo que lleva a los médicos a concluir que, en efecto, “el reflejo vestibular encefálico aparece alterado en un subgrupo de niños con TDAH”. De modo que proponen incluir su evaluación en las pruebas clínicas rutinarias aplicables a niños con este problema. Otras pruebas utilizadas en la investigación, sin embargo, no dieron resultados con diferencias importantes entre los dos grupos, el de niños con TDAH y el de menores sanos. Así ocurrió, por ejemplo, con un test conocido por sus siglas en inglés SVV, que sirve para calibrar el equilibrio en posición vertical de una persona.
Sin embargo, el test de la marcha sí reflejó puntuaciones más bajas en los niños con el trastorno en relación con el resto. Y lo mismo sucedió con una serie de pruebas posturales tomográficas, es decir, registradas con tecnología de imagen, con claridad anómalas en los menores con el desorden. “La literatura médica conocida hasta ahora muestra que los niños con déficit atencional tienen problemas en la marcha y de equilibrio; gran parte de eso se ha atribuido a alteraciones a nivel del cerebelo”, explica el doctor Paul Délano, otorrino y otoneurólogo de la Universidad de Chile, y uno de los autores del trabajo.
Fue precisamente esa evidencia lo que llevó a los investigadores a plantear la hipótesis de que estos problemas posturales en niños con TDAH tendrían su origen a nivel vestibular. “El sistema vestibular históricamente ha sido olvidado. A partir de otras investigaciones se ha visto que las personas con problemas vestibulares tienen dificultades de orientación espacial, y en otros estudios se ha asociado a la presencia de problemas cognitivos y conductuales”, precisa Délano. De comprobarse estos hallazgos podría favorecer también el diagnóstico de la patología.