
Senior woman in hospital office looking at brain ct-scan while discussing with doctor about diagnosis. Sick young woman and elderly medic with grey hair in clinic corridor.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se manifiesta de forma diferente en la población, a diferencia de la versión generalizada que se presenta en redes sociales. Un estudio reciente consolidó esta idea al identificar tres nuevos biotipos (subtipos neurobiológicamente distintos de un trastorno) con características neuroquímicas únicas.
En lugar de basarse en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), que clasifica los trastornos mentales según síntomas previamente consensuados, los investigadores optaron por un enfoque centrado en el cerebro. Realizaron un análisis basado en datos de resonancia magnética cerebral de más de 1831 participantes para identificar patrones en regiones cerebrales específicas. El análisis reveló tres biotipos distintos, cada uno con sus propios síntomas clínicos y patrones cerebrales: severo combinado con desregulación emocional, predominantemente hiperactivo/impulsivo y predominantemente inatento. Los hallazgos se publican en JAMA Psychiatry.
El TDAH, a pesar de que su nombre enfatiza la inatención y la hiperactividad/impulsividad, es mucho más que una simple división binaria. En casos reales, los profesionales clínicos observan que el TDAH presenta una amplia gama de síntomas y puede involucrar varios mecanismos cerebrales subyacentes. Los métodos de diagnóstico actuales siguen un sistema basado en el DSM, que se basa en el consenso de expertos en lugar de la biología cerebral, lo que puede simplificar excesivamente los diversos mecanismos cerebrales involucrados y dificultar la identificación de subtipos más claros y biológicamente significativos.
Los intentos previos de definir subtipos mediante listas de síntomas generalmente han terminado agrupando a las personas principalmente según la gravedad de sus síntomas. Para superar esta limitación, los investigadores de este estudio utilizaron la agrupación basada en datos para analizar patrones en rasgos conductuales detallados y descubrir subtipos más significativos del trastorno.
Al mismo tiempo, varios estudios también han intentado utilizar imágenes cerebrales para comprender mejor el TDAH mediante el examen de las diferencias en cada región cerebral. Sin embargo, este enfoque a menudo pasa por alto cómo las diferentes partes del cerebro funcionan juntas como redes conectadas.
Para abordar esta deficiencia, los investigadores recopilaron datos clínicos y escáneres cerebrales de 10 centros de investigación diferentes. Dividieron a los participantes en dos grupos: un grupo de descubrimiento de 1154 participantes, utilizado para identificar patrones y desarrollar reglas para clasificar los biotipos del TDAH, y un grupo de validación independiente de 677 participantes, utilizado para confirmar que los hallazgos fueran fiables y no un resultado fortuito.
Utilizando este amplio conjunto de datos de resonancias magnéticas y datos clínicos, el equipo construyó redes de similitud morfométrica (MSN), un método de neuroimagen que examina las similitudes estructurales entre las regiones cerebrales y mapea el cerebro como una red interconectada. Los datos también se utilizaron para desarrollar un modelo normativo, un marco estadístico para comprender las características biológicas atípicas mediante la comparación de un individuo con una población de referencia, y un algoritmo de agrupamiento de datos llamado HYDRA para identificar marcadores únicos de biotipos.
Los datos los condujeron a tres biotipos distintos de TDAH, cada uno vinculado a circuitos cerebrales diferentes. El biotipo 1 mostró cambios generalizados en el circuito corteza prefrontal medial-globo pálido. El biotipo 2 se asoció con alteraciones en el circuito corteza cingulada anterior-globo pálido, y el biotipo 3 se vinculó con cambios en la circunvolución frontal superior.
Los investigadores creen que este enfoque ofrece una forma prometedora de desentrañar las diversas formas de TDAH, superando las etiquetas genéricas. En el futuro, podría allanar el camino para tratamientos más personalizados, adaptados al perfil cerebral subyacente de cada persona.