
Las personas con antecedentes de psicosis a menudo también presentan trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Sin embargo, el tratamiento de esta afección plantea un dilema clínico para los médicos: los psicoestimulantes se consideran eficaces para el TDAH, pero se sospecha que aumentan el riesgo de episodios psicóticos. Un nuevo estudio internacional aporta información novedosa sobre este tema.
El TDAH se presenta con relativa frecuencia en personas con psicosis. Según las estimaciones, entre el 10 % y el 15 % de los afectados también padecen TDAH. En la práctica clínica, esta comorbilidad supone un reto particular, ya que el tratamiento eficaz del TDAH con psicoestimulantes o atomoxetina se ha asociado a posibles riesgos de episodios psicóticos. El nuevo estudio, realizado por el Instituto Central de Salud Mental (CIMH) en colaboración con el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), no muestra un mayor riesgo de episodios psicóticos recurrentes tras el inicio del tratamiento farmacológico del TDAH.
Los resultados se basan en un amplio análisis poblacional de datos de registros suecos de aproximadamente 3700 adultos diagnosticados con psicosis y TDAH concurrente. El estudio examinó si el riesgo de episodios psicóticos recurrentes cambia tras el inicio del tratamiento con psicoestimulantes.
Los resultados del estudio son particularmente relevantes dado que el TDAH suele estar infradiagnosticado y, por consiguiente, rara vez se trata en personas con psicosis. Al mismo tiempo, en la práctica clínica suele existir una considerable reticencia al uso de estimulantes. Los datos actuales sugieren que esta cautela debería considerarse desde una perspectiva más matizada.
Los resultados se publicaron en la revista Translational Psychiatry y fueron respaldados además por un análisis complementario de la misma colaboración de investigación internacional, publicado en The Lancet Regional Health—Europe.
Este segundo estudio abordó una cuestión clínicamente relevante: si la prescripción de estimulantes a pacientes con dependencia actual o previa a estos fármacos aumenta el riesgo de hospitalizaciones, por ejemplo, por intoxicación. El análisis no mostró ninguna señal de riesgo correspondiente. Por el contrario, se observó una tendencia hacia tasas más bajas de hospitalizaciones relacionadas con estimulantes tras el inicio del tratamiento. Estos resultados también sugieren que el tratamiento farmacológico es posible (siempre que se evalúen cuidadosamente las indicaciones y se sopesen los riesgos individuales) sin que ello conlleve un aumento de los riesgos.
Ambos estudios hacen una contribución importante al avance, basado en la evidencia, del tratamiento para pacientes con trastornos mentales concurrentes.