Hace unos meses nos hacíamos eco de un proyecto que utiliza el ajedrez como una herramienta de mejora para personas con TDAH y que desarrolla a través del proyecto Ajedrez y TDAH, un trabajo pionero que se inició en 2012 por iniciativa del Dr. Hilario Blasco, psiquiatra del Centro de Salud Mental de Villalba (Madrid) y del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro de Majadahonda con la colaboración del Club 64 Villalba.
Este proyecto ha sido el ganador en el London Chess Conference, probablemente el congreso de ajedrez educativo y social más importante del mundo. Este año participaban más de 120 equipos, de casi treinta países en donde las propuestas de Sudáfrica y Canadá quedaron finalistas. Luis Blasco y el Club 64 Villalba son los grandes impulsores del proyecto ganador, después de años de trabajo con niños hiperactivos y con déficit de atención. Es de esperar que tras este premio se desarrolle este nuevo modelo de tratamiento, sin efectos secundarios, que explota los beneficios de la práctica del ajedrez para ayudar a niños diagnosticados con TDAH. Estos pioneros españoles fueron los “claros ganadores”, según la propia organización, como mejor proyecto educativo de ajedrez. Luis Blasco recibió el premio de Malcolm Pein, máximo galardón de Chess in Schools and Communities (CSC).
En la iniciativa también participan la Universidad Europea Madrid, el Hospital de Collado Villalba, APDE Sierra, Cade y la Fundación Activa. También Castle Project, patrocinado por Erasmus Plus, otro proyecto que trata de extender la enseñanza del ajedrez en los colegios de toda España a través de la preparación del profesorado, en colaboración con la empresa Madrid Chess Academy. No son pocos los chicos con déficit de atención o hiperactividad que ya han sido tratados en España gracias al ajedrez y a actividades vinculadas a este juego, para ayudarles a concentrarse mejor e incluso a reducir su medicación. El equipo que capitanea Luis Blasco incluye psiquiatras y monitores de ajedrez, y tiene ya la suficiente experiencia para transmitir sus conocimientos a otros países. Niños diagnosticados con autismo, síndrome de Asperger y otros trastornos también pueden beneficiarse de algo tan simple y barato como un tablero de ajedrez y 32 piezas.