Muchas personas consideran que las personas con TDAH son incapaces de concentrarse en nada y que ningún medicamento les ayuda a mejorar sus síntomas. Aunque un mal diagnóstico y la sobremedicación pueda suponer un problema, y sin duda se tiene mucho que aprender acerca de esta enfermedad y lo que realmente implica, lo cierto es que es un trastorno mental que afecta a un número importante de personas y que no todas lo viven por igual. Los estigmas que tiene esta patología provocan que haya una creciente desinformación que aumenta los mitos alrededor de ella.
Aunque las personas con TDAH pueden compartir síntomas similares, eso no quiere decir que están destinados a vivir la misma vida. Existe la evidencia de que las personas con TDAH son innatamente creativas y emprendedoras lo que puede suponer que lleven a cabo ideas monumentales y tengan un gran éxito. Algunos ejemplos de personas que han triufado padeciendo este trastorno son el magnate Richard Branson, Bill Gates, Will Smith o el actor Jim Carrey.
En un artículo de Elite Daily repasan ocho características que presentan las personas con TDAH con éxito.
- Son muy curiosos. Las personas con TDAH quizás aprendan de forma diferente al resto de personas pero eso no significa que no tengan ganas de aprender. Son curiosos por naturaleza, e impacientes por saber todo lo posible acerca de algo en concreto tan rápido como sea posible. Esto ayuda a que tengan relaciones personales con los demás porque están realmente interesados en lo que tienen que decir y compartir.
- Son incansables, no se detienen cuando todo el mundo lo hace. No es ningún secreto que las personas con TDAH tienen altos niveles de energía. Mientras otras personas desvanecen, ellos persisten y siguen esforzándose.
- Saben comunicar bien y salir de situaciones comprometidas. Han tenido que explicar durante toda su vida su enfermedad y pedir disculpas por su comportamiento impetuoso en innumerables ocasiones que frecuentemente les mete en problemas. Esto provoca que sean en general buenos comunicadores.
- Son buenos realizando multitareas. Las personas con TDAH ven el mundo como un menú completo de comida en el que quieren pedir todo a la vez. Esto no es posible, hay que aprender a tomarse las cosas con calma pero esa ansiedad les permite realizar varias actividades a la vez.
- Son simpáticos y tienen empatía porque entienden lo que se siente al ser estigmatizado. Cuando le dices a la gente que tiene un trastorno, a menudo te miran mal. Las personas con TDAH son conscientes del hecho de tener un trastorno mental no significa que haya algo negativo en una persona. Ellos entienden que nuestros cerebros son entidades excepcionalmente poderosos y difíciles de controlar en ocasiones. De hecho, las personas con TDAH suelen ser comprensivas, amables y cariñosas, porque saben lo que se siente al ser condenado al ostracismo por algo que es tan natural como respirar. Este tipo de inteligencia emocional es muy valiosa.
- Son arriesgados, no piensan demasiado las cosas y les encanta probar cosas nuevas. Tener TDAH puede hacer que una persona sea impulsiva. Esto puede conducir a problemas pero también les ayuda a atreverse con todo.
- Son apasionados, por lo que las cosas que aman consumen su atención. Se suele relacionar a las personas con TDAH a menudo con tener dispersión de ideas pero también hay momentos en que saben enfocarse al 100% en algo en concreto cuando algo realmente les cautiva.
- Son grandes líderes porque son ajenos a la adversidad. No es fácil crecer siendo el chico que siempre se mete en problemas en la clase por su comportamiento y tener que luchar constantemente para contenerse. Ese espíritu de superación desemboca el tipo de personaje que hace a una persona un líder natural.