La predisposición genética al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) puede predecir el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer más adelante en la vida, según un análisis publicado en la revista ‘Molecular Psychiatry’ por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos).
Aunque grandes estudios epidemiológicos recientes han insinuado una relación entre el TDAH y el alzhéimer, éste es el primero que vincula el riesgo genético del TDAH con las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía.
Según los investigadores, la importancia de este estudio radica en el hecho de que con los nuevos tratamientos disponibles en etapas más tempranas de la progresión del alzhéimer, es importante determinar los factores de riesgo para ayudar a identificar mejor a los pacientes que tienen probabilidades de progresar a una enfermedad grave.
Al igual que otros trastornos del comportamiento, el TDAH tiene un componente genético. Pero no existe un único gen que determine si su portador desarrollará TDAH. Más bien, ese riesgo viene determinado por una combinación de pequeños cambios genéticos.
Para medir este riesgo, los investigadores utilizaron una herramienta desarrollada previamente denominada ADHD polygenic risk score (ADHD-PRS), que representa la probabilidad genética combinada de desarrollar el trastorno, teniendo en cuenta toda la secuencia del genoma.
Para realizar el estudio, utilizaron una base de datos que incluía escáneres cerebrales, niveles iniciales de amiloide y tau medidos mediante PET y en el líquido cefalorraquídeo, y resultados de evaluaciones cognitivas periódicas a lo largo de seis años consecutivos. Y lo que es más importante, los investigadores también tuvieron acceso a las secuencias genómicas de esos pacientes.
Calculando el ADHD-PRS individual de cada paciente y emparejándolo con los signos de enfermedad de Alzheimer de ese paciente, los investigadores pudieron demostrar que un ADHD-PRS más alto puede predecir el deterioro cognitivo posterior y el desarrollo de la fisiopatología cerebral del alzhéimer en ancianos que, hasta entonces, no presentaban deterioro cognitivo.
Sin embargo, se necesita más investigación para determinar si las intervenciones para corregir el TDAH pueden influir en el riesgo de enfermedad de Alzheimer en el futuro, por lo que el equipo ya está trabajando para reclutar a más participantes de entornos infrarrepresentados y comenzar las pruebas de seguimiento.