El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neuropsiquiátrica prevalente que afecta aproximadamente al 5-7% de los niños en edad escolar y a un porcentaje significativo de adultos. Se caracteriza por falta de atención, hiperactividad e impulsividad, lo que puede dificultar el desempeño académico, las relaciones sociales y la vida cotidiana. Los tratamientos tradicionales para el TDAH incluyen medicamentos, terapias conductuales y ajustes en el entorno educativo, pero la búsqueda de intervenciones complementarias y alternativas ha llevado a un creciente interés en el uso de mascotas como apoyo terapéutico para quienes padecen este trastorno.
Beneficios psicológicos y emocionales de las mascotas
La interacción con animales puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y aumentar la liberación de oxitocina, una hormona que promueve sentimientos de bienestar y vinculación. Varios estudios, como “Effect of Pet Dogs on Children’s Perceived Stress and Cortisol Stress Response” han demostrado que acariciar a un perro o un gato puede reducir significativamente la ansiedad y los niveles de estrés en niños.
Las mascotas proporcionan una fuente constante de amor incondicional y compañía, lo cual es especialmente valioso para los niños con TDAH que pueden sentirse aislados o incomprendidos debido a su condición. La presencia de una mascota puede servir como un apoyo emocional que ayuda a los niños a manejar mejor sus emociones y a sentirse más seguros y aceptados.
Cuidar de una mascota requiere establecer y mantener una rutina diaria, lo que puede ser beneficioso para los niños con TDAH. El acto de alimentar, cepillar y pasear a una mascota puede ayudar a estos niños a desarrollar habilidades organizativas y de gestión del tiempo. Además, estudios como “The Role of Animal Assisted Intervention on Improving Self-Esteem in Children With Attention Deficit/Hyperactivity Disorder” han demostrado que los niños que participan en el cuidado de una mascota tienden a reducción de síntomas y mejora de las habilidades sociales.
La actividad física no solo es beneficiosa para la salud física, sino que también puede mejorar la atención y reducir los síntomas de hiperactividad e impulsividad. Los perros, en particular, requieren ejercicio regular, lo que puede ayudar a los niños con TDAH a canalizar su energía de manera positiva. Un estudio (“Canine-Assisted Therapy for Children With ADHD: Preliminary Findings From The Positive Assertive Cooperative Kids Study”) encontró que los niños con TDAH que participaban en programas de terapia asistida con perros mostraban una mejora en las conductas prosociales y las conductas problemáticas de los niños, disminuyendo también la gravedad de los síntomas del TDAH.
A pesar de los beneficios potenciales de las mascotas en el manejo del TDAH, es importante considerar ciertas limitaciones, ya que no todos los niños con TDAH responden de la misma manera a la interacción con animales. Algunos pueden beneficiarse enormemente, mientras que otros pueden no mostrar cambios significativos.
La evidencia sugiere que la interacción con animales puede reducir el estrés, fomentar la responsabilidad, aumentar la actividad física, mejorar las habilidades sociales y proporcionar apoyo emocional. Sin embargo, es fundamental que estas intervenciones sean parte de un plan de tratamiento integral que incluya apoyo profesional y terapias tradicionales. Las familias y los profesionales deben considerar cuidadosamente las necesidades y circunstancias individuales antes de introducir una mascota en el hogar o en el entorno terapéutico.