
El juguete de moda entre los niños las últimas semanas se llama ‘fidget spinner’ y es un sencillo dispositivo que tiene tres puntas con un centro giratorio cada una, y a su vez rota a gran velocidad sobre un eje que se sostiene con la mano. Sus diversos colores y figuras los hacen crear atractivos efectos visuales e incluso los hay que brillan en la oscuridad. Lo que quizás no es tan conocido es que este juguete fue inventado hace un par de décadas y su propósito era ayudar a niños con autismo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) con ansiedad.
De hecho, las cajas de estos juguetes lo promocionan así, como un producto infantil contra el estrés. En sitios como YouTube, los vlogueros acumulan millones de visitas a sus videos de trucos, y van apareciendo fidget spinners cada vez más novedosos y caros. Mientras que la mayoría cuesta un par de euros, algunos ya superan los 1000 euros. Con sus efectos visuales y la habilidad que requieren para girarlos, los fidget spinners fueron pensados para relajar a los niños con problemas como autismo y TDAH pero recientemente, el dispositivo recetado por especialistas pasó a ser el juguete más deseado de los niños que lo llevan a todos lados, incluso a las escuelas, lo que le ha convertido en controvertido.
“De ser algo utilizado para que los niños dejen de estar inquietos, se ha convertido en un juguete de patio“, dice a la BBC una profesora de Escocia, Danielle Timmons. Pero para la consejera escolar Jennifer Horns, de Estados Unidos, se han vuelto un problema insoportable, como explicó a la cadena de radio pública NPR. “Los estudiantes siempre están sosteniendo el spinner en la mano y lo giran, usualmente en las mesas, y los niños lo mueven en el aire. Lo tratan de girar sobre sus narices y codos y tratan de jugar con él en todos lados… Es bastante molesto”, dijo Horns. Las dos posturas son una muestra del debate creciente que está generando el uso de los fidget spinners, entre quienes lo ven como un juguete que ayuda a mejorar la concentración de los niños, y otros que lo rechazan por generar desorden.
De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades del país, el número de casos de déficit de atención creció un 43% entre 2003 y 2011, y hoy uno de cada 10 niños padece esa condición en EE.UU. Muchos menores con estos problemas han usado los fidget spinners desde hace años, y para la doctora Amanda Gummer, una psicóloga infantil que habló con la BBC, el frenesí por estos dispositivos está ayudando a “quitarle el estigma” a un juguete para niños con necesidades adicionales.
Desde su salón de clase, la profesora Timmons dice que ha visto que facilitan el aprendizaje de algunos niños, siempre y cuando haya reglas: deben usarse por debajo de la mesa y fuera de la vista de los profesores y compañeros de clase. “Si un niño va a inquietarse, va a inquietarse, no hay nada que pueda hacerse para detenerlos. Pero estos juguetes son una manera de permitirles inquietarse sin la interrupción del golpeteo de lápices o zapatos“, considera. “Es una forma mucho menos perjudicial para canalizar sus energías en otras cosa mientras que la enseñanza está pasando”. “Estoy viendo a los niños que pueden concentrarse mejor en la discusión en clase, incluso escribir. Lo estoy viendo en casi todos los aspectos de sus actividades de clase, es algo que está ayudando a concentrarse”, dice.
Sin embargo, para la psicóloga clínica Julie Schweitzer, del Instituto de Investigación MIND de la Universidad de California, los fidget spinners no ayudan a todos los niños. Ella ha estudiado los TDAH durante 25 años y en un estudio publicado en 2015 en la revista especializada Child Neuropsychology recogía la medición de la cognición llevada a cabo en un grupo de niños de entre 10 y 17 años. Comprobó que, en su estudio, los niños con TDAH se desempeñaron mejor en una prueba de atención computarizada cuando más intensamente usaban un fidget spinner. En cambio, los niños sin esos problemas de atención no mejoraron su desempeño con estos juguetes.