Hoy en día no es raro encontrarnos con niños diagnosticados con TDAH o, como coloquialmente se les conoce, niños hiperactivos o niños con déficit de atención. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una afección crónica que afecta a millones de niños y a menudo continúa en la edad adulta.
El TDAH tiene una prevalencia del 6,8% en España, siendo uno de los trastornos más frecuentes en la infancia. Incluye una combinación de problemas persistentes, tales como dificultad para mantener la atención, hiperactividad y comportamiento impulsivo.
Los niños afectados por esta patología pueden presentar problemas de baja autoestima, las relaciones problemáticas y el bajo rendimiento escolar.
Existen tres subtipos de TDAH:
- Falta de atención predominante. Predominancia de síntomas correspondientes a la falta de atención.
- Conducta hiperactiva/impulsiva predominante. La mayoría de los síntomas son la hiperactividad e impulsividad.
- Combinado. Esta es una mezcla de síntomas de falta de atención y síntomas de hiperactividad/impulsividad.
Mitos sobre el TDAH
Se conocen muchos aspectos sobre el TDAH gracias a los estudios de imágenes del cerebro y otras investigaciones. Sin embargo, todavía existen muchos mitos que causan confusión y dificultan que las personas con TDAH obtengan el apoyo que necesitan por parte del especialista y la sociedad.
- La hiperactividad no se cura. Al ser una afección crónica es inherente a la persona, pero se puede alcanzar un control y reducir la sintomatología. Se estima que más del 80% de los niños continuarán presentando problemas en la adolescencia, y entre el 30-65%, en la edad adulta.
- Los niños muy movidos son hiperactivos. No todos los niños activos sufren TDAH, el exceso de energía puede canalizarse de forma positiva.
- Debe contenerse el movimiento. Al contrario de lo que se puede llegar a pensar, contener el movimiento puede llegar a ser contraproducente ya que puede aumentar la tensión interna. Hay que intentar canalizar el movimiento mediante actividad productiva.
- Hiperactividad y CI están relacionados. La capacidad intelectual es independiente a este trastorno de comportamiento.
- La hiperactividad desaparece con el tiempo. La hiperactividad física se reduce con la edad, pero no desaparece. La sensación interna de agitación o tensión se mantiene e impide a la persona por relajarse completamente. Hasta el 65% de los niños con TDAH pueden seguir mostrando síntomas en la edad adulta.
- El TDAH sólo afecta a los niños y no a las niñas. Las niñas con TDAH suelen pasar desapercibidas con más facilidad, porque tienen menos hiperactividad y menos conductas desafiantes. En muchas ocasiones el diagnóstico del TDAH en niñas pasa desapercibido por ese motivo y no tienen problemas en el rendimiento escolar hasta la secundaria, en edades de 11 a 15 años.
Actividades para motivar a niños con TDAH
Una de las grandes dificultades que observan las familias con niños o adolescentes con TDAH es la gran dificultad en lo relacionado con la motivación interna. Los niños con esta afección, cuando se enfrentan a una tarea que no les motiva o no les resulta atractiva sienten que no pueden llevarla a cabo por muy importante que esta sea.
Dicha motivación está estrechamente relacionada con la autoestima: cuando un individuo consigue sus objetivos, se siente una persona capaz. De ahí los esfuerzos de los familiares para trabajar la motivación de los niños con TDAH reforzando su autoestima si consiguen los objetivos que se les proponga.
Los expertos recomiendan la práctica de actividades que requieran concentración y desarrollo de sus capacidades cognitivas, más allá de las académicas, en las que puedan descargar toda su energía y aprendan a controlar sus impulsos. Es muy importante que les interesen y que tengan un cierto atractivo para ellos.
- Música y danza. Estas actividades estimulan el pensamiento y la creación de esquemas mentales. Enseñan a coordinar y permite a los niños expresarse y a externalizar sus emociones.
- Deportes. Canalizan la hiperactividad y desgastan energía. En el caso de los deportes en equipo, favorecen la adquisición de normas, las habilidades sociales y la competitividad positiva. Especialmente la práctica de artes marciales, ya que ayuda a mejorar el autocontrol y la concentración.
- Juegos de concentración. Favorece el entrenamiento de la concentración y la toma de decisiones. El ajedrez, los puzles, las sopas de letras, juegos de construcción o el juego de las diferencias fomentan la atención en los detalles, la memoria visual, la inteligencia lógica o la planificación.
- Las artes plásticas. Existen muchos estudios que indican que los niños con TDAH tienen especial tendencia a la creatividad, por lo que podría resultarles una tarea estimulante, además de permitirle expresar sus sentimientos.
- Jugar con perros. Un estudio de la Universidad de California de Irvine ha demostrado que la terapia asistida con perros puede ayudar a niños con TDAH a mejorar sus habilidades sociales y a reducir las conductas problemáticas. Las reacciones del animal ayudan al niño a ser más consciente de los momentos en los que pierde la atención o se comporta de manera y, por consiguiente, a mejorar a largo plazo.
Además de este tipo de actividades estimulantes, existen medicamentos pueden ayudar a los niños con TDAH en su vida diaria y el tratamiento farmacológico puede ser una manera eficaz de manejar los síntomas de TDAH bajo la supervisión de un especialista en psiquiatría infantil, neurólogo o pediatra.