
Las secuelas del coronavirus siguen arrojando datos sorprendentes. Cerca de una quinta parte de las personas que han desarrollado la Covid-19 han sufrido una enfermedad mental, como ansiedad, depresión o insomnio dentro de los tres meses posteriores a la infección. Así lo asegura un estudio organizado por la Universidad de Oxford y el NIHR Oxford Health Biomedical Research Center. El análisis ha dado luz sobre la importancia de la salud mental durante la pandemia: los diagnosticados previamente de trastornos mentales tienen un 65% más de probabilidades de padecer la enfermedad.
Según ha publicado The Guardian, el doctor Max Taquet, académico del NIHR y uno de los autores del estudio ha explicado que el “hallazgo fue inesperado y necesita ser investigado. Mientras, tener un trastorno psiquiátrico debería añadirse en la lista de factores de riesgo de la Covid-19“.
El estudio se basa en cálculos realizados sobre datos de aproximadamente 70 millones de registros de salud en Estados Unidos, incluidos más de 62,000 casos de Covid-19 que no necesitaron de ingreso hospitalario o una visita a urgencias. La incidencia de diagnósticos de salud mental en 14 a los 90 días posteriores fue del 18,1%, incluídos los 5,8% que partieron de un primer diagnóstico. En los tres meses posteriores al diagnóstico de Covid-19, el 5,8% de los pacientes sufrió su primer diagnóstico de enfermedad psiquiátrica. El profesor de psiquiatría de la Universidad de Oxford, Paul Harrison, explicó que se necesita mayor investigación para establecer si un diagnóstico de un trastorno psiquiátrico podría estar directamente relacionado con el contagio de Covid-19.
Los factores generales que influyen en la salud física no se recogieron en los registros analizados, como el origen socioeconómico, el tabaquismo o el uso de drogas. También existe la posibilidad de que el entorno estresante general de la pandemia esté jugando un papel. Las investigaciones sugieren que las personas de entornos socioeconómicos más pobres tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental. La pobreza también aumenta la exposición al coronavirus, debido a factores como viviendas abarrotadas y condiciones de trabajo inseguras. “Del mismo modo, no es del todo inverosímil que Covid-19 pueda tener algún efecto directo en su cerebro y su salud mental. Pero creo que, de nuevo, hay que demostrarlo ”, dijo Harrison.
Un hallazgo particularmente preocupante fue el aumento del diagnóstico de demencia, que es irreversible, tres meses después de dar positivo por Covid-19, en comparación con otras enfermedades. “Puede ser que venir a un hospital o ver a su médico para que le diagnostiquen Covid-19 permita encontrar otras afecciones preexistentes, como la demencia”, ha señalado Harrison. El científico ha advertido: “Habiendo dicho eso … nada es improbable”.
Foto: Yuri Samoilov