
Siempre se nos ha recomendado dormir una media de entre 7 y 8 horas al día. Ya sea para el descanso óptimo tras una dura jornada de trabajo, recuperar el músculo si vamos al gimnasio o asimilar los conceptos en épocas de exámenes. Mientras que algunas personas son capaces de recordar de forma más viva sus sueños, otros en cambio no logran rememorar absolutamente nada. Independientemente de si pertenecemos a uno u otro grupo, nuestro cerebro está desechando toda esa información que no necesitamos y que creíamos recordar.
Así lo han demostrado unos investigadores japoneses y cuyo estudio ha sido publicado en la revista Science. Cuando dormimos, el cerebro pasa por diferentes fases enumeradas en etapa 1, 2, 3 y 4. La última es denominada fase REM: se caracteriza por rápidos movimientos oculares y es la etapa en la que soñamos. La fase REM, por otra parte, se produce entre los 70 y 90 minutos después de dormirnos, pudiendo repetirse varias veces.
Una vez explicada la teoría, nada complicada, el estudio ha demostrado que en las pruebas realizadas a ratones, el cerebro era capaz de limpiar recuerdos residuales, dejando así espacio para los nuevos. Esta eliminación de recuerdos o información poco importante estaría relacionada con la hormona MCH. Esta hormona aumenta sus índices precisamente en la fase REM, siendo su destino el hipocampo, la región del cerebro encargada de los recuerdos.
Los científicos decidieron aislar en los ratones las neuronas que producían la hormona MCH. A continuación los roedores fueron expuestos a varios juguetes, así como olores. Una vez se familiarizaron con ellos, se les retiraron. En la siguiente fase, los ratones recibieron uno de los juguetes con los que previamente ya habían jugado, así como uno nuevo. Es aquí cuando las hormonas MCH entran en acción. Al activar artificialmente dichas hormonas MCH, la memoria de los ratones fue mucho peor, volviendo a interactuar con los juguetes. Sin embargo, al desactivarlas, los roedores simplemente olieron ambos objetos, aludiendo a que con anterioridad ya habían estado expuestos a ellos.
Estas alteraciones y cambios realizados por las hormonas MCH llevó a los científicos nipones a pensar que durante la etapa más profunda del sueño, nuestro cerebro es capaz de desechar aquella información que no considera crucial. No obstante, todo aquello que crea vital, desde una dirección, una cita o recordar un acontecimiento concreto del año, lo mantendrá a buen recaudo.