Por primera vez se ha estudiado la vinculación entre la malnutrición y la psicosis. Los pacientes que han sufrido un primer episodio psicótico en su vida son mucho más propensos a tener déficit de micronutrientes y proteínas respecto a la población general. La psicosis es un problema de salud mental que hace que quien la padece perciba o interprete la realidad de forma diferente de los que les rodean teniendo alucinaciones y delirios. Esta condición está provocada por ciertas enfermedades mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión grave o el consumo de drogas.
Investigadores de la Universidad de Sheffield Hallam del Reino Unido analizaron los datos nutricionales de 143 individuos de 19 a 64 años que recibían tratamiento para el primer episodio de psicosis. Los estados nutricionales de los pacientes, que vivían dentro de la comunidad en general y tenían autonomía sobre sus propias dietas, se compararon con los de la población general con datos de la Agencia de Estándares Alimenticios (FSA), de Reino Unido.
Los resultados mostraron que las mujeres analizadas consumieron 12,9 gramos más de grasa total por día en comparación con el resto de la población, mientras que los hombres consumían 7,7 gramos menos de proteínas por día que la muestra poblacional. Las personas analizadas en el estudio también mostraron ingestas medias significativamente más bajas de ácido fólico, hierro, selenio, vitamina D y zinc. La proporción de personas que no cumplían con las ingestas más bajas necesarias de determinados nutrientes, sobre todo para el selenio (varones 54,0% y las mujeres el 57,1%) y para el hierro entre las mujeres (29,6%) era motivo de preocupación, escribieron los investigadores en el estudio publicado en Journal of Nutrition Science.
La esquizofrenia y otras enfermedades mentales severas aumentan el riesgo de tener también enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes tipo 2 además de reducir la esperanza de vida. Los diferentes patrones de consumo de alimentos en estos pacientes podrían ser debido a la situación socioeconómica, la falta de motivación inducida por la enfermedad, y un estilo de vida sedentario en comparación con la población en general. Además la medicación antipsicótica causa antojo de carbohidratos e hiperfagia – un deseo excesivo de comer.
A pesar de que estos datos ya se conocían, pocos estudios han analizado el estado nutricional y el primer episodio de psicosis. “La autonomía sobre la elección de la dieta es importante porque las personas con psicosis aguda pueden dejar de comer como consecuencia del caos de los síntomas psicóticos, y estos estudios podrían ayudar a determinar en qué aspectos de la dieta sería beneficioso intervenir”. Los autores aseguraron que son necesarios nuevos estudios de intervención dietética en el primer episodio de psicosis para analizar mejor la salud física y mental y el bienestar de los pacientes.