
El prestigioso SRI Internacional, el laboratorio de investigación de Silicon Valley donde nació el asistente virtual Siri de Apple, está trabajando en una nueva generación de asistentes virtuales que respondan a las emociones de los usuarios. A medida que los sistemas de inteligencia artificial, como los de Amazon, Google y Facebook se introducen en nuestras vidas, hay una necesidad cada vez mayor de las máquinas de entender no sólo las palabras que decimos, si no las señales emocionales que puedan ser valiosas para comprender toda la información.
“Los seres humanos cambian su comportamiento en reacción a la forma en el que la persona de enfrente está hablando deduciendo cómo se siente o lo que pensamos que está pensando,” dice William Mark, que dirige la División de Ciencias de la Computación de la Información en SRI International. “Queremos que los sistemas sean capaces de hacer lo mismo”, añade. SRI se ha centrado en primer lugar en la tecnología llamada Sensay Analytics. El sistema está diseñado para identificar el estado emocional del usuario en base a una variedad de señales, incluidos los patrones de escritura, el tono de voz, expresiones faciales y movimientos corporales.
La tecnología basado en el aprendizaje automático está capacitada ya para actuar en diferentes escenarios. Los nuevos asistentes virtuales también pueden empezar a analizar el estado mental de una persona analizando sus conductas. Funciona a través de texto, por teléfono o en persona analizando toda una serie de variables determinadas por profesionales sanitarios. En persona, el sistema utiliza el objetivo de una cámara y el ordenador recoge las características faciales, dirección de la mirada, la posición del cuerpo, gestos y otras señales físicas, para saber cómo una persona se siente. De esta forma en el futuro para determinados trastornos mentales será muy útil que los smartphones sean capaces de detectar si un usuario tiene algún tipo de alteración en su trastorno mental que alerte a profesionales sanitarios de que la evolución del paciente no es favorable. Uno de los estados que se podrían detectar es el de la agitación que se puede definir en términos generales como un estado de exaltación motora que va acompañado de tensión mental y que suele estar presente entre trastornos médicos y psiquiátricos.
Sin embargo a pesar de que los asistentes virtuales son cada vez más comunes en nuestros dispositivos personales y las empresas lo utilizan a menudo en los servicio de atención al cliente, la tecnología es aún limitada. La mayoría de la gente todavía utiliza interfaces de voz controladas por tareas muy simples. Amazon reconoce que está trabajando en la inyección de la inteligencia emocional en Alexa, el asistente virtual de su robot. Y a principios de este año, Apple adquirió Emotient, una empresa que construyó la tecnología que puede analizar las expresiones faciales, para mejorar las prestaciones de su asistente Siri. Desde que Apple adquirió Siri en 2010, SRI International ha estado pensando cuál sería el siguiente paso para estos asistentes virtuales. La investigación del laboratorio se extiende al llamado Internet de las cosas y se está experimentando de qué forma se podría llevar los asistentes virtuales a los hogares y otros espacios conectados. El objetivo es que estos robots más allá de realizar aspectos beneficiosos concretos puedan comprender lo que estamos haciendo o diciendo y de esta forma ayudar a los usuarios a realizar diferentes tareas.