
Brain study background for mental health care medical technology
Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son afecciones crónicas y autoinmunes que se caracterizan por la inflamación del tracto intestinal. Esta inflamación puede causar náuseas o vómitos, diarrea, dolor y cólicos abdominales, fatiga, fiebre y otros síntomas debilitantes.
Si bien las causas subyacentes de las EII se han investigado ampliamente, aún no se han dilucidado con claridad los factores que contribuyen a su aparición. Hallazgos previos sugieren que los síntomas de estas enfermedades suelen verse exacerbados por el estrés psicológico y emocional.
Investigadores de la Universidad de los Andes y del Centro de Medicina Intervencionista para la Terapia Celular de Precisión y Avanzada (IMPACT) de Chile realizaron recientemente un estudio cuyo objetivo es esclarecer los mecanismos neurobiológicos mediante los cuales el estrés podría agravar las EII. Sus hallazgos, publicados en Molecular Psychiatry, sugieren la existencia de una vía de comunicación entre el cerebro y el intestino mediada por pequeños vehículos de comunicación, conocidos como vesículas extracelulares pequeñas (VEP), que son liberadas por los astrocitos.
Los investigadores realizaron diversos experimentos con ratas para comprender cómo el estrés afectaba la respuesta inmunitaria intestinal. Su estudio se centró específicamente en la función de los astrocitos, células gliales con forma de estrella que contribuyen a mantener un entorno cerebral equilibrado y saludable, y en las pequeñas VE liberadas por estas células.
En concreto, Yantén-Fuentes, Pizarro y sus colegas marcaron los astrocitos con una proteína “etiqueta” especial, mediante una técnica conocida como electroporación intrauterina. Esta técnica les permitió monitorear el recorrido de las señales provenientes de estas células dentro del cuerpo de las ratas.
De manera similar, las AsEV aisladas de cultivos primarios de astrocitos estimuladas con vehículo o corticosterona (para simular una condición de estrés) se dirigieron al GALT. Curiosamente, el receptor de membrana intestinal CCR9 está presente en las AsEV y media su asociación con el ligando endógeno de CCR9, CCL25.
Curiosamente, los investigadores descubrieron que las señales provenientes de los astrocitos viajaban a los tejidos inmunitarios del intestino de las ratas. Posteriormente, cultivaron astrocitos en su laboratorio y aumentaron sus niveles de corticosterona. Esta hormona se libera de forma natural en el cuerpo de los animales cuando están estresados.
El equipo inyectó vesículas liberadas por estas células, así como vesículas liberadas por astrocitos “no estresados”, en ratas y observó sus respuestas intestinales. Descubrieron que las vesículas derivadas de astrocitos “estresados” provocaban una mayor inflamación intestinal, mientras que las liberadas por astrocitos “no estresados” ayudaban a calmar el sistema inmunitario intestinal.
Los resultados de este estudio reciente revelan una nueva vía de comunicación cerebro-intestino mediada por AsEV, a través de la cual el estrés podría agravar los síntomas de las EII. Estudios futuros podrían examinar más a fondo esta vía o investigar su existencia en humanos, lo que podría allanar el camino para el desarrollo de nuevas intervenciones terapéuticas dirigidas a mejorar los síntomas de las EII.