
Con la llegada del verano y la consecuente subida de las temperaturas, es importante comprender cómo puede afectar el calor a nuestro bienestar mental. El calor puede desencadenar estrés, afectar el sueño, aumentar la irritabilidad y la agresión, y empeorar los síntomas de los trastornos mentales preexistentes. La evidencia científica respalda de manera sólida la relación directa entre el calor y el deterioro de la salud mental.
Recientemente, se ha publicado una revisión de 88 estudios que ha revelado que las olas de calor y las temperaturas extremadamente altas se asocian con un mayor riesgo de trastornos mentales y del comportamiento. Sin embargo, otros efectos climáticos, como las bajas temperaturas, la humedad, el viento o la duración de la luz solar no tienen un impacto significativo.
La investigación, publicada en la revista “Science of the Total Environment”, apunta que el riesgo aumenta entre un 5% y un 18%. La evidencia más fuerte de este efecto se encuentra en la esquizofrenia, pero también se ven afectados los trastornos afectivos y del estado de ánimo (la depresión o el trastorno bipolar) y los trastornos neuróticos (las fobias o los trastornos obsesivo-compulsivos).
¿Cómo afecta el estrés térmico a la salud mental?
El estrés térmico ocurre cuando el cuerpo humano se ve sometido a temperaturas extremas y no puede regular eficientemente su temperatura interna. Esta situación puede provocar una serie de problemas de salud, incluida la afectación de la salud mental.
El calor intenso puede provocar el equilibrio químico de nuestro cuerpo, ya que provoca deshidratación y desequilibrios electrolíticos, como la disminución de los niveles de sodio y potasio. Estos desequilibrios pueden afectar la función cerebral y alterar los neurotransmisores clave como la serotonina y la dopamina, implicados en la regulación del estado de ánimo, la función cognitiva y el desempeño mental en tareas complejas.
Se ha observado que las altas temperaturas están asociadas con un aumento en la agresión y la violencia. El calor excesivo provoca malestar físico y dificultad para conciliar el sueño, lo que hace aumentar la incomodidad y la irritabilidad, lo que puede contribuir a conflictos interpersonales, tensiones emocionales y a un mayor riesgo de trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad.
Efectos del calor en el estado de ánimo y la mortalidad
Un reciente análisis de estudios, publicado en la revista “Environment International”, cuantificaba el efecto en la mortalidad relacionada con problemas de salud mental por cada grado de aumento de la temperatura. Según los resultados, el aumento de un grado en la temperatura ambiental se asociaba un incremento del 2,2% en la mortalidad relacionada con la salud mental.
Por otro lado, algunos estudios evidencian que el riesgo de suicidio y la mortalidad por homicidio aumenta con el aumento de la temperatura ambiente diaria, algo que resulta relevante dados los aumentos previstos de las temperaturas debido al cambio climático global.
Por todo ello, es fundamental tomar medidas con el fin de mitigar los efectos del calor en la salud mental y adoptar estrategias de autocuidado durante períodos de calor extremo. El impacto del calor puede variar según factores individuales, pero las personas que ya sufren de trastornos mentales preexistentes pueden ser más susceptibles a los efectos negativos del calor en su salud mental.