
Dentro de un extenso análisis del medio digital eldiario.es sobre los problemas de salud que sufren los niños a causa de la pobreza, se menciona el estrés y las presiones que padecen y que desembocan en problemas de salud mental. Jordi Balot, director del Centre Obert Gavina, que recibe a niños del barrio del Raval de Barcelona enviados por los servicios sociales, afirma que muchas de estas presiones llegan cuando sus familias son desahuciadas provocando no solo enfermedades mentales, sino que los niños convivan con incertidumbre, inseguridad o miedo.
Un informe publicado reciente por Fedaia, que relaciona pobreza y salud mental, constata que ha habido un aumento del número de trastornos en niños, pero también un incremento de los niños que se ven afectados por problemas de salud mental. Además de la falta de elementos básicos en la vida de los niños en situación de riesgo de pobreza, hay a menudo en estos hogares un entorno emocional desequilibrado y alterado que afecta la evolución del menor. En muchos de estos casos se trata de familias en riesgo de exclusión social con adultos que sufren trastornos mentales no diagnosticados y que tienen a su cargo jóvenes y niños.”Estos menores presentan des de trastornos ansiosos-depresivos, estrés postraumático hasta trastornos graves incipientes”, explica Alexandra Mariné, psicóloga del Servei d’Atenció a la Infància de la Generalitat.
“Nos encontramos con niños abandonados en familia, desatendidos, que se convierten en adolescentes derrotados, niños que necesitan tener su espacio en el mundo, sentirse niños y jóvenes y no tener que proteger a sus adultos, como a menudo pasa”, asegura. La psicoterapeuta cree que es difícil decir si un trastorno mental es más incidente que otro en los hijos de estas familiares. Desde Fedaia también señalan que las familias que atraviesan dificultades económicas son más propicias a generar problemas de “alcoholismo, maltratos o desatención de los niños”.