
La salud mental está en el punto de mira. La pandemia ha aumentado el número de personas que solicitan atención psiquiátrica o psicológica y el suicidio se ha consolidado como la principal causa de muerte no natural en España.
Desde 2013, el Hospital Gregorio Marañón y el Centro de Salud Mental de Retiropusieron en marcha el programa PRISURE (Programa de Atención al Riesgo de Suicidio). Un programa asistencial multidisciplinar diseñado para tratar de forma intensiva a las personas mayores de 18 años en grave riesgo de suicidio. Dicho programa incluye como novedad desde hace tres meses la hospitalización de algunos de sus pacientes a domicilio.
Desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, han sido evaluados un total de 61 pacientes, registrándose en los últimos meses un ligero aumento en la derivación de pacientes. El equipo, que funciona de modo homogéneo y coordinado, está formado por dos psiquiatras, dos psicólogos, dos enfermeros, dos trabajadores sociales, además de residentes MIR y PIR.
Según indican, el equipo se reúne con periodicidad semanal, donde se toman las decisiones terapéuticas, basada en evaluaciones clínicas y psicométricas de cada paciente.
El funcionamiento del programa —que suele tener unos tres meses de duración, prorrogables a seis— incluye la atención semanal del paciente por un médico y psicólogo alternativamente. Además, tienen un seguimiento telefónico por parte del personal de Enfermería, que llama tres veces en semana, y los trabajadores sociales también intervienen cuando está indicado.
Si el programa considera que existe un alto riesgo, proceden con la hospitalización de los pacientes y son derivados a la unidad de agudo, pero si es manejable se contempla el apoyo familiar con el programa de Hospitalización a Domicilio.
Las personas que acceden al programa son derivadas por las urgencias del propio hospital madrileño y son atendidos, en la mayoría de casos, el primer día laborable desde la derivación.