
Depressed woman with cracked glass effect
Un amplio estudio de miembros militares dirigido por investigadores de Duke Health y el Durham VA, en Estados Unidos, ha identificado cuatro genes que están vinculados a un mayor riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas, según publican en la revista ‘JAMA Psychiatry’.
Aunque se necesita más trabajo para determinar si la identificación de los marcadores genéticos podría conducir a tratamientos específicos, los hallazgos avanzan en la comprensión de cómo los factores de riesgo hereditarios juegan un papel en la patología de los pensamientos y acciones suicidas.
Los investigadores llevaron a cabo un amplio y diverso análisis genómico con participantes de diferentes ascendencias. Mediante un análisis del genoma completo de las muestras de sangre de los participantes en el estudio, los investigadores identificaron numerosos genes que eran evidentes entre los participantes con casos documentados de pensamientos o acciones suicidas, independientemente de sus antecedentes ancestrales.
Cuatro genes eran los que presentaban vínculos más estrechos, y se habían asociado anteriormente con afecciones psiquiátricas. El primero de ellos es el ESR1, un receptor de estrógeno, ha sido identificado previamente como gen causal del TEPT y la depresión, que son factores de riesgo de conductas suicidas entre los veteranos. También se sospecha que el estrógeno es la causa de las diferencias de sexo en las tasas de depresión, y se ha descubierto que la pérdida de ESR1 produce efectos en el tejido cerebral de los hombres.
El segundo es el DRD2, un receptor de dopamina, se ha relacionado con intentos de suicidio, esquizofrenia, trastornos del estado de ánimo, TDAH, conductas de riesgo y trastorno por consumo de alcohol.
En tercer lugar, el DCC, que se expresa en el tejido cerebral a lo largo de toda la vida, se ha asociado a múltiples afecciones psiquiátricas y es elevado en los cerebros de las personas que mueren por suicidio.
Y, por último, el TRAF3, que está relacionado con el comportamiento antisocial, el consumo de sustancias y el TDAH. El litio -un tratamiento de referencia para el trastorno bipolar que ha demostrado reducir el riesgo de suicidio- modula la expresión de TRAF3 y de varios otros genes inflamatorios.
Además de estos genes, los investigadores también identificaron otros nueve genes de riesgo específicos de cada ascendencia.