
La forma en que utilizamos el teclado de nuestro ordenador puede ayudar a diagnosticar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson así como otros trastornos de la mente como la esquizofrenia. Un estudio llevado a cabo por científicos de dos universidades de Estambul – Universidad Bogazici y la Universidad Fatih – examinó las tasas de cómo mecanografiaban 148 personas de entre 18 y 85 año un ejercicio de un minuto en un teclado a su máxima velocidad.
A pesar de lo frívolo que pueda parecer esta investigación, los expertos utilizan estas pruebas para crear patrones comunes entre los enfermos de distintas patologías neurogenerativas y poder ayudar a diagnosticar estas enfermedad detectando los cambios que se han producido en aspectos como la velocidad de tecleo, la repetición de errores, la fuerza con la que se golpea el teclado o lo rápido que se libera cada tecla.
El mismo proceso de pulsar teclas como forma de detectar estas enfermedades está siendo utilizado en Estados Unidos. La información que se registra en el impacto del dedo en la tecla, compresión de la yema del dedo y liberación de la tecla es muy personal y cada pulsación activa la corteza motora primaria, el área motora suplementaria, los ganglios basales y el cerebelo. Por ello en el Instituto Tecnólogico de Massachussetts han creado una serie de algoritmos para modelar matemáticamente las pulsaciones por su capacidad para detectar un deterioro en las habilidades motoras tan determinantes en enfermedades como el párkinson.
Varias empresas con sede en Madrid han colaborado junto esta universidad estadounidense para crear un programa llamado neuroQWERTY que registra las pulsaciones en el teclado y las analiza buscando cambios que puedan indicar un deterioro en las habilidades psicomotoras. El conjunto de algoritmos podrían servir para probar la eficacia de los medicamentos que se administran a pacientes aunque se pretende que funcione como una forma de diagnosticar previamente estas enfermedades.