
Los primeros resultados del impacto del proyecto “What’s Up! ¿Cómo vas de salud mental?” para la reducción del estigma asociado a las enfermedades mentales entre los jóvenes, que coordina la entidad Obertament de Cataluña, han sido muy positivos. Según un estudio realizado por la Fundació Sant Joan de Déu per la Recerca i la Docència y supervisado por el Institut Català d’Avaluació de Polítiques Públiques (IVÀLUA), los resultados obtenidos a través de la parte del proyecto correspondiente a las intervenciones curriculares invitan a que sea extendido a aquellos centros que así lo soliciten. Se dispone de evidencia empírica de su efectividad a corto y medio plazo. La evaluación ha sido realizada a través de una investigación controlada no aleatorizada, usando escalas internacionales que miden, por un lado, el cambio en las opiniones y creencias en salud mental y por otro lado, el cambio en actitudes y la intención de comportamiento.
El proyecto tiene dos grandes propuestas de trabajo. Una primer de infusión curricular para abordar la Salud Mental desde distintas asignaturas de la ESO, y una segunda propuesta metodológica centrada en el Aprendizaje Servicio. La propuesta curricular son nueve Unidades Didácticas dentro del currículum de las materias, adaptadas a las horas lectivas, y evaluables, que incluyen contenidos de salud mental de forma transversal. Una de ellas, correspondiente a una intervención en el aula en primera persona, centrada en la Historia de Vida. Por otro lado la parte de Aprendizaje Servicio es una actividad que integra el servicio a la comunidad con el aprendizaje de contenidos, competencias, habilidades o valores. En este sentido, los jóvenes piensan y materializan un proyecto concreto de lucha contra el estigma, colaborando con alguna entidad de Salud Mental de su territorio.
El proyecto What’s Up va dirigido a aquellos centros educativos implicados en la salud y que lo entienden desde toda su dimensión: centros que no sólo tienen en cuenta la salud física, sino que reconocen la salud mental como un ámbito esencial en nuestra vida; por lo tanto, hay que conocer la salud mental, hay que cuidarla y, sobre todo, hablar de ello. Solamente de este modo se consiguen vencer los tabús y las reticencias creadas alrededor del bienestar emocional y mental. Tabús que, culturalmente y a lo largo del tiempo, han ido derivando en distintos prejuicios y estigmas sobre la salud mental. Los alumnos de los institutos que han recibido esta intervención curricular muestran mejores actitudes e intención de comportamiento después de finalizar la misma y a los seis meses. Se ha comprobado que hay un cambio positivo y significativo en el instrumento YPQ, medida fiable de evaluación de actitudes estigmatizantes.
Los resultados son significativos en las tres variables analizadas tras finalizar la intervención, pero sólo una de las variables (YPQ) arroja diferencias significativas en la evaluación de seguimiento. Se trata de un estudio controlado, pero no aleatorizado, por tanto, aunque podría existir algún sesgo de selección de centros es positivo señalar que los análisis comparativos a nivel “pre” indican que los alumnos de los centros intervención y control mostraban similares niveles de intención de conducta y actitudes estigmatizantes y que por tanto, cualquier cambio en estas variables debería ser atribuido a la intervención aplicada. La fiabilidad de los instrumentos, su validez de constructo, unido a los tamaños del efecto grandes en las interacciones indican que el programa es moderadamente efectivo en la población de estudiantes de la ESO y que como se ha mencionado los efectos beneficiosos del mismo se mantienen en la evaluación a 6 meses en el cuestionario de actitudes