
Superar una muerte de un ser querido es algo difícil para cualquier persona. Y por mucho que se pueda decir que el paso del tiempo hace las cosas más fáciles, el proceso no es el mismo para todo el mundo.
Hace tan sólo unos días, la Asociación Americana de Psiquiatría reconocía el duelo prolongado como nuevo trastorno mental. Una discusión entre los profesionales de la Salud Mental que ha conllevado una década y una revisión de la evidencia científica que ha llevado más de dos años.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR), conocida como la “biblia de la Psiquiatría”, ya ha incluido en su versión más reciente el trastorno por duelo prolongado como nueva patología mental. Se trata de un documento qué marca las guías de diagnóstico y clasificación de los pacientes.
¿Qué es el duelo prolongado?
Según el DSM-5, el trastorno de duelo prolongado puede aparecer cuando alguien cercano a la persona en duelo ha muerto hace al menos 6 meses para niños y adolescentes, o 12 meses en el caso de los adultos. Se caracteriza por la pena intensa y persistente y por reacciones de luto.
La persona en duelo puede experimentar anhelos intensos o preocupación constante por el difunto debido a las circunstancias que rodearon su muerte. Estas características del duelo ocurren la mayor parte del día durante varios meses o años y ese sentimiento les incapacita para proseguir con sus vidas. Las personas que sufren este intenso duelo con frecuencia no pueden mantener su trabajo, relacionarse, hacer planes o cuidar de otros seres queridos.
Síntomas de este nuevo trastorno
La persona experimenta malestar clínicamente significativo o deterioro social. En concreto, según detallan los psiquiatras estadounidenses, la evidencia científica ha identificado los siguientes síntomas:
Según un estudio se estima que el 10% de las personas que sufren una pérdida cercana pueden derivar en este estado de duelo prolongado. Los psiquiatras que han estudiado este tipo de duelo afirman que pueden identificar el trastorno con una serie de síntomas que se asemejan al estrés postraumático. Detrás de muchos duelos prolongados hay traumas psicológicos, ansiedad y depresión.
Incluso, indican que las implicaciones para la salud del trastorno pueden llegar a ser graves, como desencadenar el abuso de sustancias o la ideación de suicidio.
Por ello, es imprescindible acudir a un profesional para que pueda diferenciar un proceso de duelo común de este que se convierte en patología mental para el paciente.