
Miguel López, profesor de fisiología de la Universidad de Santiago de Compostela e investigador del Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS), ha desarrollado una terapia que inhibe la acción de un pequeño grupo de neuronas en el hipotálamo encargadas de regular la ingesta y el consumo de calorías. En estudios con ratones altamente obesos, ha conseguido curar a los animales y que volvieran a ser delgados.
En 2003, este investigador descubrió una molécula, una enzima llamada AMPK, que se encuentra en la mayoría de los órganos en el cuerpo y que es un sensor energético, encargado de detectar si las células tienen mucha o poca energía. Cuando AMPK se activa en determinadas neuronas del hipotálamo, se genera la sensación de hambre. López y su equipo lograron modular la actividad de esa molécula en el hipotálamo inyectando un virus en el cerebro de los animales.
Ahora, para poder trasladar el experimento a humanos, han desarrollado una nueva terapia con exosomas, micropartículas que producen las células para la comunicación intercelular, que, al ser tan pequeños, atraviesan la barrera hematoencefálica que protege al cerebro, llegan hasta las neuronas implicadas en la regulación calórica y las modulan, para limitar la ingesta a la vez que se aumenta el gasto energético. “No prevenimos la obesidad, la curamos y logramos mejorar el metabolismo en general”, destaca López.
Cuando la terapia esté lista, los exosomas se podrán inyectar en sangre e incluso, apunta López, se podrían administrar en forma de aerosoles. “Si todo sale bien, las primeras pruebas en personas serán dentro de 5 años”, afirma.