
La Federal Trade Comision o Comisión de Mercado Federal de los Estados Unidos ha multado por fraude con dos millones de dólares a la aplicación Lumosity, que propone ejercicios diarios camuflados bajo juegos mentales, de cálculo y de habilidad, prometiendo desarrollar cuestiones como la atención, el cálculo mental y otras capacidades cognoscitivas. Al parecer, la FTC no encuentra evidencias científicas en lo que la aplicación Lumosity afirma en su publicidad, y declara que la empresa detrás de esta herramienta se aprovecha del miedo de los usuarios a los trastornos mentales relacionados con el envejecimiento como la demencia, la pérdida de memoria o incluso el Alzhéimer.
La FTC también denuncia que la publicidad de Lumosity en anuncios de televisión, páginas web y blogs recoge testimonios de dudosa procedencia. Y es que muchos de ellos proceden de concursos en los que se invitaba a compartir la opinión de los usuarios con el fin de ganar viajes y otros premios. Por su parte, Lumos Lab, la empresa multada propietaria de Lumosity, mantiene su versión, defendiendo sus contribuciones al mundo científico como el proyecto Human Cognition Project, una plataforma de colaboración para demostrar las virtudes del entrenamiento cognitivo. Y afirman que se mantendrán firmes en su misión de avanzar en el estudio del entrenamiento cognitivo. Así, declaran que “ni la acción ni la multa se refieren al rigor de nuestra investigación o a la calidad de los productos, es un reflejo del lenguaje del marketing que se ha malinterpretado”, con lo que echan la culpa a la publicidad.
En cualquier caso, la multa es firme, y deberá abonar los dos millones de dólares, así como facilitar la devolución del dinero a los usuarios que decidan reclamar sus pagos. Dinero que van desde los 15 dólares al mes, hasta los 300 dólares (unos 280 euros) en el pago de por vida. Una cantidad de dinero que no supondrá una gran pérdida para la empresa, ya que se estima que Lumos factura unos mil millones de dólares (unos 930 millones de euros) al año. Ahora bien, cada vez más las aplicaciones que aseguran mejorar las capacidades intelectuales de los usuarios deben luchar por mantener su reputación a flote.